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jueves, 22 de noviembre de 2007

Muere Fernando Fernán-Gómez, gigante de la cultura en español



Y el rayo que no cesa. Esta vez es la cultura española en su conjunto la que vive la última pérdida de este infausto 2007. Ayer murió a los 86 años Fernando Fernán-Gómez, una de las grandes figuras de este país y auténtico hombre del Renacimiento moderno, casi último superviviente de un grupo de actores incontestables a los que se podrían añadir nombres como los de Fernando Rey y Paco Rabal.


Tras nacer casi por error en Lima, como es de rigor en un buen cómico, llegó a España con su abuela que fue la que se encargaría de su educación en esos primeros años. A comienzos de los 30 empezó ya a interesarse por el teatro en sus días de estudiante, pero no pudo estudiar Filosofía y Letras como era su deseo por el estallido de la Guerra Civil. Una vez acabada la contienda, consiguió hacerse un hueco como meritorio y en la compañía de Laura Pinillos fue descubierto por Jardiel Poncela. El gran dramaturgo madrileño le haría debutar en 1940 en el teatro de La Comedia, ni más ni menos, que con un papel en Los ladrones somos gente honrada. Poco después entraría a formar parte de esa galaxia cinematográfica española que crearía la productora CIFESA, para la que protagonizó sus primeros papeles para el recuerdo en películas como Botón de ancla o Balarrasa, dirigida por el "maldito" José Antonio Nieves Conde. A comienzos de los 50 y después de flirtear con el cine internacional en un pequeño papel para G. W. Pabst, protagonizaría junto a Elvira Quintillá la primera de una larga lista de películas fundamentales del cine español, la colaboración Berlanga-Bardem Esa pareja feliz.


Al año siguiente comenzaría su carrera como director que, tras títulos propios de un debutante como Manicomio o El malvado Carabel daría obras tan relevantes como La vida por delante, La vida alrededor, El mundo sigue o la adaptación de la obra de Pedro Muñoz Seca La venganza de Don Mendo. Protagonizadas por algunos de los mejores actores de la época, incluido él mismo, le granjearon una posición de gran relevancia dentro de la profesión. En los 60, mientras dirigía y limitaba su actuación a papeles en comedietas subiditas de tono, comenzó su carrera como literato que le acabaría llevando en el año 2000 a ocupar el sillón "B" de la Real Academia Española. Tras publicar El vendedor de naranjas y fundar su propia compañía de teatro, dirigiría en 1964 una película clave a la hora de definir el cine de este país: El extraño viaje. Con el protagonismo de Tota Alba, Carlos Larrañaga y una descacharrante pareja de hermanos interpretados por Rafaela Aparicio y Jess Franco, contaba en un tono de humor negro una serie de acontecimientos dignos de 'thriller', salpicados por un ácido retrato de la sociedad española de la época.


En los años 70 y tras dar vida al ingenioso hidalgo Don Quijote comenzaría uno de sus periodos más fructíferos como actor. En el 73 protagonizaría dos películas dirigidas por cineastas del nuevo cine español de la época, Ana y los lobos, de Carlos Saura y, sobre todo, sería el padre de las niñas en la imprescindible El espíritu de la colmena, de Víctor Erice. En el 74 sería Jaime de Armiñán el que le dirigiría en El amor del capitán Brando y un año más tarde, Pedro Olea en Pim, pam, pum... ¡fuego!. En 1976 se llevaría por una pequeña película con guión de Rafael Azcona, El anacoreta, el que sería su primer Oso de Plata en el Festival de Berlín -conseguiría uno más en 1985 por el trabajo de Jaime de Armiñán, Stico y, definitivamente, el de Oro honorífico hace tan sólo un par de años-. La década la cerraría colaborando de nuevo con Carlos Saura en la esperpéntica Mamá cumple 100 años que llegaría a estar nominada al Oscar.


Su carrera como literato dio un salto cualitativo cuando en 1978 se hiciera con el premio Lope de Vega por su obra semiautobiográfica Las bicicletas son para el verano, que en 1984 Jaime Chávarri llevaría al cine. El año 85 adaptó el que fuera serial radiofónico El viaje a ninguna parte que, tras dirigirlo para la gran pantalla tan sólo un año después, se convertiría sin duda en su obra paradigmática y en metáfora de una España de tartana y carromato con un incierto futuro. Ese mismo año ganaría el Premio Nacional de Teatro y en poco tiempo le seguirían el Nacional de Cinematografía (1989) y el Príncipe de Asturias (1995). Con El viaje a ninguna parte conseguiría en la primera gala de los Premios de la Academia de Cine los Goya a mejor película, director y guión a los que sumaría el de mejor actor por la también dirigida por él Mambrú se fue a la guerra. Fernando Fernán Gómez se confirmaba como uno de los más grandes de la cultura española.


En los años siguientes protagonizaría películas como El río que nos lleva, El rey pasmado, la también dirigida por él El mar y el tiempo y acompañaría a Paco Rabal en su televisivo Juncal. Pero sería en 1992 con el éxito de la oscarizada Belle époque cuando volvería a escribir su nombre con letras doradas en el cine español ganando su 5º Goya. En estos años 90, se haría habitual su presencia en televisión, sobre todo con la jardieliana Los ladrones van a la oficina, y con pequeños papeles en series como Farmacia de guardia. En 1997 protagonizaría la adaptación de la novela de Manuel Vicent Tranvía a la Malvarrosa y un año más tarde sería Garci con El abuelo el que le volvería a llevar a los Oscars y a hacer ganar un nuevo Goya por su papel de don Rodrigo de Arista Potestad. En 1999 protagonizaría por partida doble dos nominadas al Oscar, primero la adaptación de los relatos de Manolo Rivas en la entrañable La lengua de las mariposas y después dando vida al padre de Penélope Cruz en la fenomenal Todo sobre mi madre que, como todos sabemos, sí se llevó el Premio de la Academia americana.




Pese a su débil salud, en 2001 adaptaría al cine el Lázaro de Tormes cuyo guión le valdría su último premio Goya. Al año siguiente apostaría por un título aparentemente menor cuya presencia convirtió en una de las películas del año, En la ciudad sin límites, dirigida por Antonio Hernández. Tras un pequeño homenaje por parte de Garci en Tiovivo c. 1950 y su paso por la serie Cuéntame, protagonizaría sus últimas ficciones hasta la fecha en el trabajo de Patricia Ferreira Para que no me olvides y en el debut de Gustavo Ron, Mía Sarah. El año pasado y como oportuno homenaje protagonizaría la película-entrevista-monólogo La silla de Fernando, dirigida por Luis Alegre y ese devoto cinéfilo que es David Trueba, demostración de cómo Fernán Gómez podía hacer que una charla fuera más que una charla. A día de hoy todavía tiene 2 películas pendientes de estreno este monstruo que trabajó hasta el final.


Excéntrico, gruñón y enfermizamente tímido, con él se va una pieza fundamental del último siglo de la cultura de este país, perteneciente a una casta de esas que ya no se fabrican. Se echará en falta a alguien tan dispuesto a mandar a la mierda la idiotez que puebla nuestros medios.

domingo, 21 de octubre de 2007

En cartelera: El orfanato



La curiosidad, llamémosla periodística por adjetivarla de algo, me llevó este viernes a acercarme a ver El orfanato, de J.A. Bayona, no obstante será la película que nos represente este año camino de los Oscars. Pero tengo que decir que, siendo especialmente exigente con el tema terrorífico como soy, desde luego no acabó siendo precisamente santo de mi devoción.


No es en absoluto una mala película y me jugaría la nalga izquierda a que es la mejor de las tres que fueron preseleccionadas por la Academia pero, horror, Bayona en su salto al largo ha resultado ser el Amenábar de Amenábar. Como el director de Los otros en casi todas sus películas -salvamos la semi-amateur Tesis-, Bayona demuestra en su dirección una tendencia por el exceso narrativo y por el subrayado de su habilidad como artesano que hace que uno le acabe prestando más atención al montaje y a los movimientos de cámara que a la historia que pretende contar. Parece darse a entender que el espectador tiene la obligación de asumir el terror como un género que vive de lo multimedia en el más literal de los sentidos -lo que se ve y lo que se oye- y corre el riesgo de que la historia se convierta en excusa para provocar sentimientos o, si se quiere simplificar al máximo, manipular al espectador. Como cuando uno comparaba los usos y costumbres de Los otros con los de la mítica Suspense, de Jack Clayton, protagonizada por la recientemente fallecida Deborah Kerr, así le ocurre a El internado, sólo que su referencia estilística resulta ser el propio Amenábar y no sólo con Los otros sino, en ciertos aspectos, incluso con lo peor de Mar adentro.


Por otro lado, Bayona parece vivir un complejo de alumno aventajado y se pasa la película haciéndole guiños a su mentor, Guillermo del Toro, casi como preguntándole "¿te gusta cómo lo hago?". No sólo el argumento tiene un exagerado parecido con El espinazo del diablo -en la de Del Toro un chavalín que llegaba a un orfanato al acabar la Guerra Civil entablaba contacto con antiguos moradores mientras que, en este caso, es el hijo de una antigua residente que pretende reformarlo el que empieza a conocer "amigos imaginarios"- sino que la película está llena de 'gags' dedicados al "gordo" mexicano y superpuestos como retales, que llegan a lo ridículo en un momento de gratuito -y excesivamente oportuno- 'gore'. Si uno no supiese de dónde viene la película, podría pensar que es una historia que el propio Del Toro hubiera rodado para salir de un apuro. En este batiburrillo de "artes" cinematográficas que, por desgracia, es lo mejor de la película, llega incluso a permitirse el lujo de plagiar/homenajear Poltergeist con la innecesaria presencia de Geraldine Chaplin o de montar un final-compendio a base de 'flashbacks' como si de M. Night Shyamalan se tratara. Todo por si acaso el espectador es demasiado imbécil para que su vello se ponga de punta por sus propios medios. Eso sí, para los tensos que crean que tanta referencia pueda estropear el final de la película aclaro: no, por suerte ninguno de los protagonistas está muerto sin saberlo.


Dejando a un lado todo este tinglado que resume a la perfección esta reseña de FilmAffinity y el lamentable epílogo que prosigue al final 'real', lo dicho, técnicamente es más que notable aún con algún subrayado innecesario de la banda sonora, tiene su buena ración de miedo y suspense y el reparto está todo lo correcto que se le puede pedir. Caso aparte es Belén Rueda que no deja de dar la impresión de que, haga lo que haga -incluso en su vida real- resulta tan natural como Letizia Ortiz leyendo un discurso institucional. Se podría decir de una manera poética que sigue conservando la credibilidad de la teleserie española, es decir, escasa. Pero más allá de filias y fobias personales es cierto que es un ejercicio interesante de poner al terror español en el 'mainstream' (err, espera, ¿eso no lo hacía ya Balagueró?) y que, a lo mejor, siguiendo la teoría de cadena de favores que ha pactado con Del Toro, esta pieza de "Bricomanía" cinematográfica acabe resultando en 3 ó 4 temporadas en el descubrimiento de un director español que haga una película realmente libre de ataduras, a la que no se pueda ridiculizar citando sus referentes y que cree un estilo personal como locos orientales del tipo de Miike o Park Chan-wook han demostrado que es posible. Es lo que tiene soñar, que es gratis.

jueves, 27 de septiembre de 2007

ROAD TO THE OSCARS (2): 'El orfanato' elegida para representar a España en la carrera hacia los Oscars



Se cumplen los pronósticos y, finalmente, ha sido la película del debutante Juan Antonio Bayona la seleccionada para representar al cine español en los Oscars. Producida por Guillermo del Toro y obviamente cercana a El espinazo del diablo, cuenta la historia de Laura (Belén Rueda), una mujer que regresa con su familia a la casa que la vio crecer con la intención de abrir una residencia para niños discapacitados. El cambio afecta especialmente a su hijo Simón (Roger Príncep), que se refugia en un mundo de fantasía donde conocerá a un "amigo imaginario". Pronto su madre empezará a sospechar que existe en la casa una presencia que es la responsable de todo...


Presentada con notable éxito de público y crítica tanto en Cannes -Richard Corliss de 'Time' la definió como "el Santo Grial en la calle de atrás"- como más recientemente en Toronto, será la encargada de abrir el Festival de Sitges que comienza la semana que viene. Este mismo fin de semana está previsto también que se estrene en el Festival de Nueva York -al igual que En la ciudad de Sylvia- junto a rivales directas como Persepolis, Milyang o 4 meses, 3 semanas y 2 días, además de otras ilustres de la temporada como I'm not there, Before the devil knows you're dead o lo último de los Coen. Todo este trajín será el que ponga la película en el mapa como una auténtica aspirante.


Cuando salga la 'shortlist' definitiva de todos los candidatos ya podremos hablar con más conocimiento de causa pero, a día de hoy y teniendo en la mano los nombres que ya se van confirmando -que comentaremos una vez se completen las selecciones-, la propuesta española tiene muy escasas posibilidades de hacerse un hueco entre las 5 nominadas finales. A no ser que Guillermo del Toro haga algo con su varita mágica en lo que respecta a la distribución y a la promoción y haya un clamor popular como el año pasado con El laberinto del fauno me da que El orfanato no se come un colín. El tiempo lo dirá y, como dicen siempre en Awards Daily, al final nadie sabe nada.

viernes, 14 de septiembre de 2007

ROAD TO THE OSCARS (1): La Academia anuncia las películas españolas preseleccionadas para los Oscars



Hala, así a balón parado, se inaugura el "Road to the Oscars" de este año, por primera vez en su versión bloggera. El seguimiento de la gala de las galas y sus alrededores, cada vez más temprano y con datos más innecesarios por el bien de todos :-P .

Y comenzamos con el anuncio por parte de esta nuestra Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España de las películas preseleccionadas para los Oscars de las que, curiosamente, no se ha estrenado en salas ni una todavía.

La primera en estrenarse será El orfanato, del debutante Juan Antonio Bayona, que abrirá el próximo festival de Sitges después de pasar por el de Cannes donde recibió bastantes buenas críticas. La película es una historia de terror psicológico muy del estilo de las de Guillermo del Toro -de hecho es el productor y comparte buena parte de los técnicos con El laberinto del fauno-, protagonizada por Belén Rueda y Geraldine Chaplin y que, obviamente, tiene lugar en el orfanato que la protagonista funda en su antigua casa. Bayona ya se hizo un buen nombre con cortos como El hombre esponja y Mis vacaciones, así que se esperan buenas cosas de él.


Unos días más tarde llegará Las 13 rosas, el retorno de Emilio Martínez Lázaro al pasado español, en este caso, para rememorar los sucesos que rodearon al fusilamiento de varios miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas, entre los que figuraban trece mujeres, la mayoría menores de edad, que se hacían llamar "Las 13 rosas". El guionista junto con Martínez Lázaro es Pedro Costa, director de El crimen del cine Oriente y uno de los autores de la genial La buena estrella, así que puede ser una buena adaptación. Más me chirría el irregular reparto que mezcla nombres tan cuestionables como la habitualmente histérica Pilar López de Ayala o los televisivos Verónica Sánchez y Fran Perea con gente más interesante como Goya Toledo, Bárbara Lennie o la una, grande y libre lolita del cine español, Marta Etura.


Y todavía sin fecha de estreno -aunque se preestrenará en Oviedo la semana que viene- está Luz de domingo, de José Luis Garci, basada en la novela de Ramón Pérez de Ayala que yo creo que es una excusa del director para volver a Asturias. Sorprendentemente, además de habituales 'garcianos' como Alfredo Landa, Carlos Larrañaga, Fernando Guillén Cuervo, Kiti Manver o Manuel Galiana, la película cuenta entre su reparto con noveles en esto del cine como Álex González, protagonista de Segundo asalto, o Paula Echevarría, la agente Osma de El comisario (sí, la novia de Bustamante). Garci tiene su cla en la Academia y técnicamente sus trabajos son irreprochables -Parrondo está entre el equipo- así que, esté bien o sea un truño, siempre tendrá posibilidades de ser la candidata final.