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sábado, 16 de febrero de 2008

Berlinale 2008



Como siempre por estas fechas abre el año de la primera división de los festivales el de Berlín, que con esto del cambio climático ya no es ni frío ni gris. De un tiempo a esta parte, eso sí, la que se ha vuelto bastante fría y gris es la programación de un festival que, de hecho, solía ser de lo más destacable de Europa. Ni tan localista como el de San Sebastián, ni tan pendiente del 'glamour' como el de Cannes ni con tanto afán de diferencia como el de Venecia. Desde aquel año 2005 con el fiascazo de la versión zulú de Carmen, el programa del festival ha sido más bien irregular y en las sucesivas ediciones el jurado se ha tenido que ir agarrando a los pocos trabajos interesantes presentados para salvar el palmarés. Por si fuera poco, el jurado de este año se quedó cojo cuando Susanne Bier y Sandrine Bonnaire, que podrían haber sido dos puntos de vista interesantes, tuvieron que abandonar el festival, la una por razones laborales y la otra por asuntos familiares.


Así pues, la edición de este año ha sido fiel reflejo de esa tendencia y ha habido que rebuscar para conceder algunos de los grandes premios. Seguramente muy influenciado por la presidencia del jurado de Costa-Gavras, el director político por excelencia, el Oso de Oro de este año ha sido para la contundente Tropa de élite, de José Padilha. La que se ha descrito como el reverso de Ciudad de Dios retrata la hipocresía del sistema en Río de Janeiro donde, con motivo de la visita del Papa, mientras el ejército masacra a cuanto se mueve entre las favelas para "limpiar" las calles, la policía y los cargos públicos se siguen beneficiando de corruptelas y tráficos de influencias.


También el Gran Premio del Jurado ha sido para una película combativa. El documental Standard Operating Procedure narra en formato de superproducción las torturas de Abu Ghraib con los testimonios de los implicados, aunque todo el mundo sepa que ellos no fueron los responsables exclusivos. Por si fuera poco, el encargado de ponerle luz a la historia es el director de fotografía Robert Richardson cuyo trabajo ayuda a recrudecer las imágenes.


Y si de grandes trabajos técnico-artísticos hablamos, cómo no destacar a la que probablemente sea la gran triunfadora de esta edición: There will be blood. Esta historia multinominada a los Oscars y basada en la novela de Upton Sinclair Oil! ha conseguido el premio al mejor director para Paul Thomas Anderson -que ya se llevara el Oso de Oro hace años con Magnolia- y el de mejor contribución artística para el guitarrista de Radiohead, Jonny Greenwood, encargado de su banda sonora e inmisericordemente ninguneado por los Oscars.


En cuanto a los premios de actuación, el femenino ha sido para Sally Hawkings, de nuevo la protagonista de un trabajo de Mike Leigh, Happy-Go-Lucky. Aunque nunca sorprende que un intérprete de película de Mike Leigh se lleve premios, sí que parece ser que no hay acuerdo en este caso. El nombre que más sonaba era el de la casi siempre estupenda Kristin Scott Thomas por su trabajo en Il y a longtemps que je t'aime, pero en una edición en la que han sobrado películas de personajes torturadores y asesinos de niños, es muy posible que el jurado haya intentado compensar dándole el premio a un personaje eternamente positivo como el de Hawkings. En cuanto al masculino ha sido para Reza Najie por la iraní The song of sparrows, una de esas pequeñas películas que pasan desapercibidas en los festivales importantes, dirigida por el gran Majid Majidi, autor de las multipremiadas El color del paraíso y Los niños del paraíso.



Completando el palmarés tenemos los nuevos trabajos de dos directores a contracorriente. El chino Xiaoshuai Wang, autor de La bicicleta de Pekín, obra cumbre de lo que se ha dado en llamar Sexta Generación del Cine Chino, se ha llevado el premio a mejor guión gracias a In love we trust, la historia de una pareja divorciada que para salvar a su hija necesitan tener otro hijo... el problema es que ambos ya están casados de nuevo. Por su lado, Fernando Eimbcke, director de la generacional Temporada de patos, se ha llevado el premio Alfred Bauer y el de la crítica por su trabajo Lake Tahoe que, centrada también en un adolescente, retrata cómo afrontan él y su familia la muerte del padre.



Y hasta aquí lo que ha dado de sí esta edición. A ver si el año que viene la cosa vuelve por sus fueros y volvemos a hablar del descubrimiento de algún gran trabajo. Mientras tanto, aquí está el palmarés:


FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE BERLÍN (BERLINALE) 2008

SECCIÓN OFICIAL

OSO DE ORO A MEJOR PELÍCULA para "TROPA DE ÉLITE", dirigida por José Padilha

OSO DE PLATA - GRAN PREMIO DEL JURADO "STANDARD OPERATING PROCEDURE", dirigida por Errol Morris

OSO DE PLATA AL MEJOR DIRECTOR para Paul Thomas Anderson, por "THERE WILL BE BLOOD"

OSO DE PLATA AL MEJOR ACTOR para Reza Najie, por "AVAZE GONJESHK-HA (The song of the sparrows)", de Majid Majidi

OSO DE PLATA A LA MEJOR ACTRIZ para Sally Hawkins, por "HAPPY-GO-LUCKY", de Mike Leigh

OSO DE PLATA A LA MEJOR CONTRIBUCIÓN ARTÍSTICA para Jonny Greenwood por la banda sonora de "THERE WILL BE BLOOD", de Paul Thomas Anderson

OSO DE PLATA AL MEJOR GUIÓN para Xiaoshuai Wang por "ZUO YOU (In love we trust)"

PREMIO ALFRED BAUER (FUNDADOR DEL FESTIVAL) para "LAKE TAHOE", de Fernando Eimbcke


PREMIOS DE LOS JURADOS INDEPENDIENTES

PREMIOS DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE PRENSA CINEMATOGRÁFICA (FIPRESCI) para "LAKE TAHOE" de Fernando Eimbcke, en la sección oficial; "RUSALKA (Mermaid)", de Anna Melikian, en la sección 'Panorama' y para "SHAHIDA, BRIDES OF ALLAH", de Natalie Assouline, en la sección 'Forum'.


PREMIOS DE LA CONFEDERACIÓN INTERNACIONAL DE CINES DE ARTE Y ENSAYO (CICAE) para "Revanche" de Götz Spielmann, en la sección 'Panorama' y para "United Red Army" de Wakamatsu Koji, en la sección 'Forum'.

martes, 4 de diciembre de 2007

Festival de Cine de Gijón 2007



Y como es habitual también en estos días en los que el frío domina las calles se ha clausurado el más independiente de nuestros festivales y, por obviar esa cuota de pelis patrocinadas por TVE, sin duda el más interesante (que tiemble, que Sitges se le acerca): el Festival Internacional de Cine de Gijón. Además de que es uno de los más bonitos de vivir porque sigue siendo una propuesta abarcable y organizada como se hacía antes, su pequeño tamaño y sus elevadas aspiraciones le permiten montar algunas de las mejores actividades paralelas del panorama festivalero español. En esta edición, al igual que en las anteriores, ha vuelto la tensión al jurado de Gijón -siempre ha sido un festival famoso por sus trifulcas- y la película que ha salido victoriosa es la taiwanesa Help me Eros, dirigida por Lee Kang-sheng, fetiche del habitual del festival Tsai Ming-liang que ya protagonizara The hole o la polémica El sabor de la sandía. Como las películas de su mentor, es una historia que vuelve a hablar de la soledad y de los problemas de comunicación en la sociedad moderna, con no poco escándalo por lo explícito de sus imágenes y de su mensaje.



El jurado joven que, como también es costumbre, es el que suele encontrar las joyas del programa, le concedió su premio a Juno, la comedia dramática de Jason Reitman y protagonizada por Ellen Page que más artículos ha acaparado en este blog y que tan propia le va a Gijón. Por su parte, el jurado oficial le ha otorgado su premio a El silencio antes de Bach, el arriesgado último trabajo de Pere Portabella, que intenta acercarse a través de la figura del compositor a la música como paradigma de la cultura actual.


En el resto del palmarés, pocas sorpresas. El premio de dirección ha sido para Aleksey Balabanov, por Cargo 200, crudo relato de los aspectos no sólo políticos sino morales de la desintegración soviética. El gran Mathieu Amalric, protagonista también de La escafandra y la mariposa, y Antoine Platteau han conseguido los premios al mejor actor y a la mejor dirección artística respectivamente por su trabajo en la francesa La question humaine, de Nicolas Klotz, una historia de fantasmas del alma y psicoanálisis. Marie-Christine Friedrich ha sido la contrapartida femenina por su trabajo en la historia de un matrimonio rutinario de Tout est pardonné, de Mia Hansen-Love, mientras que la argentina El otro, de Ariel Rotter y protagonizada por uno de los mejores actores del cine en español, Julio Chávez, que ya ganara en Berlín, ha recibido el premio al mejor guión. El premio de la FIPRESCI le ha sido concedido a Cochochi, peculiar historia casi más propia del cine iraní en la que unos chavales indígenas tienen que cruzarse un valle mexicano para llevarle unas medicinas a un familiar.






Sin premio se han quedado varios trabajos importantes como la belga Ben X, preseleccionada a los Oscars; la nueva película del peculiar David Mackenzie, Hallam Foe, protagonizada por Jamie Bell; la ácida Import/export, que se acerca a las diferencias entre la Europa de acá y la de allá; o la danesa Ghosts of Cité Soleil, que viene a ser la versión haitiana de Ciudad de Dios. Tampoco se han llevado nada Grace is gone y The Darjeeling limited, muy apreciadas por el 'indie' americano más políticamente correcto pero que se han convertido en un 'bluff' a este lado del Atlántico.



Y ya concluyo como todos los años con el repaso a esos ciclos paralelos que son lo mejor del festival. El dedicado a los nuevos cines se ha centrado este año, como no podía ser menos teniendo en cuenta su renovada fuerza, al cine alemán. Desde Fassbinder a Wenders, pasando por Herzog y sus locuras psicotrópicas, Schlöndorff o ese proyecto colectivo llamado Alemania en otoño, representativo del movimiento. Y entre los ciclos de autor destacar los dedicados a ese polemista infinito que es el mexicano Carlos Reygadas, al último representante del nuevo cine polaco afincado en Inglaterra, Pawel Pawlikowski, y a ese Cronenberg 'cyberpunk' y en versión japonesa que es Shinya Tsukamoto, autor de la seminal Tetsuo.





Así que aquí lo dejamos hasta que los fríos del año que viene nos vuelvan a llevar a esas tierras del norte a descubrir gentes peculiares y cinematografías sin par.

FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE GIJÓN 2007

PALMARÉS OFICIAL

PREMIO "PRINCIPADO DE ASTURIAS" AL MEJOR LARGOMETRAJE para BANG BANG WO AI SHEN (Help me Eros), de Lee Kang-Sheng

PREMIO "PRINCIPADO DE ASTURIAS" AL MEJOR CORTOMETRAJE para LIUDI IZ KAMNYA (Stone People), de Leonid Rybakov

PREMIO AL MEJOR DIRECTOR para Aleksey Balabanov, por GRUZ 200 (Cargo 200)

PREMIO AL MEJOR ACTOR para Mathieu Amalric, por LA QUESTION HUMAINE, dirigida por Nicolas Klotz

PREMIO AL MEJOR ACTRIZ para Marie-Christine Friedrich, por TOUT EST PARDONNÉ, dirigida por Mia Hansen-Love

PREMIO AL MEJOR GUIÓN para Ariel Rotter, por EL OTRO

PREMIO “GIL PARRONDO” A LA MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA para Antoine Platteau, por LA QUESTION HUMAINE, dirigida por Nicolas Klotz

PREMIO ESPECIAL DEL JURADO para EL SILENCIO ANTES DE BACH, de Pere Portabella


JURADO JOVEN

PREMIO DEL JURADO JOVEN AL MEJOR LARGOMETRAJE para JUNO, de Jason Reitman

PREMIO DEL JURADO JOVEN AL MEJOR CORTOMETRAJE para LE MOZART DES PICKPOCKETS, de Philippe Pollet-Villard


FIPRESCI (FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE PRENSA CINEMATOGRÁFICA)

PREMIO FIPRESCI AL MEJOR LARGOMETRAJE para COCHOCHI, de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas

sábado, 29 de septiembre de 2007

55º Festival Internacional de Cine de San Sebastián: Palmarés



Se clausura esta edición del Festival de San Sebastián y saltó la liebre, no tanto porque haya ganado la película de Wayne Wang, Mil años de oración, como porque después del historial reciente del director de Hong Kong, que no ha dirigido nada decente en la última década, nadie se esperaba que esta fuera a ser mucho mejor. Según declaraciones del propio Wang, y aunque no lo pareciera, llevaba todo este tiempo luchando -y perdiendo- con la industria de Hollywood y por fin se ha podido desvincular con esta película. Como en buena parte de su filmografía anterior, trata una historia de relaciones humanas, de choques culturales y de la soledad que se vive rodeado de gente, a partir del viaje de un anciano chino para visitar a su hija en EE.UU. que se acaba de divorciar. Su protagonista, Henry O, que se diera a conocer con El último emperador, se ha llevado el premio a la mejor actuación masculina y la película se ha traído también un par de los importantes del palmarés alternativo, confirmando el retorno del director hongkonés a este lado de la carretera.



No obstante, no deja de oler un tanto a chamusquina que, siendo Paul Auster presidente del jurado, el ganador final haya sido Wayne Wang en lo que ha acabado pareciendo una especie de reconciliación pública mientras que la favorita desde el inicio, Eastern promises, se haya ido totalmente de vacío. Otra que se ha ido de vacío y por los comentarios parece que con todo el merecimiento ha sido Aritmética emocional, que ni con su espectacular reparto ha podido sobrevivir a su plomizo guión. Más apreciado ha sido el guión de la nueva de John Sayles, Honeydripper, que le ha salvado de sumarse al grupo de premiables sin premio.




Sí que han cumplido las apuestas dos favoritos para los respectivos premios. La pequeña de la saga Makhmalbaf se ha hecho con el del jurado por el terrorífico relato acerca de la situación que se vive en Afganistán, sobre todo por parte de los niños que crecen sin porvenir y sin poder alcanzar sus ilusiones. Por su lado, Nick Broomfield se ha llevado la Concha de Plata al mejor director con otra historia de aspecto no menos apocalíptico, el seguimiento a lo Bloody sunday del atentado que mató en Irak a un marine y cómo miembros de su compañía, llevados por los instintos básicos que campan a sus anchas en esas situaciones, mataron en represalia a 24 mujeres y niños. Ambas películas vuelven a confirmar la tendencia por el cine social y con conciencia que tiene el festival en los últimos años.



Cara y cruz por el lado español. Mientras que Mataharis de Icíar Bollaín se ha ido con las manos vacías, el último trabajo de Gracia Querejeta, Siete mesas de billar francés, se ha llevado dos premios a casa. El jurado ha querido reconocer en esta nueva revisión de los conflictos paterno-filiales de la hijísima del cine español el muy alabado trabajo de guión a cuatro manos con David Planell, revelación con aquel grandísimo corto llamado Carisma y que ya colaboraran en la anterior Héctor. También le ha concedido la Concha de Plata por su interpretación a Blanca Portillo aunque la favorita de las apuestas era precisamente su compañera de reparto, Maribel Verdú.



Revisando los premios menores, que en San Sebastián son muchos, cabría hacer varias consideraciones. Primero, que los orientales son unos magos del aspecto técnico-artístico como vuelve a confirmar el premio a la mejor fotografía para Charlie Lam por su trabajo en la surrealista y digna del mejor Tsai Ming-liang Exodus -un viejo policía tiene que elegir entre sus posibilidades de ascenso o creer a un pobre diablo al que detienen espiando en un baño de señoras, movido supuestamente por la existencia de una conspiración femenina para acabar con los hombres-. Una de las pocas apuestas de riesgo del festival.


Segundo, que el cine latino tiene una importante luz de esperanza en el nuevo 'underground' de países tan dispares como Perú o Guatemala. La protagonista de la sección "Cine en construcción" de este año, Gasolina, una versión de Temporada de patos a la inversa y trágica en la que unos chavales se escapan de su colonia en un coche, ha dejado apenas medio premio a sus rivales. Mientras, la argentina Encarnación sigue su recorrido triunfal por los festivales y de San Sebastián se lleva el premio de la crítica. Todo esto sin perder de vista la mexicana Párpados azules que, aunque ha perdido con Reygadas en su lucha por presentarse a los Oscars, puede ser una de las grandes apuestas latinoamericanas de la temporada.



Y por último, y ya que hablamos de los Oscars, poner sobre el tapete Caramel, que se ha llevado dos de los premios no oficiales más importantes del circuito festivalero, los que concede el público de San Sebastián. Esto podría ser un detalle menor sino fuera porque es la seleccionada de su país para los premios de la Academia y pone al Líbano, un país que no está pasando precisamente por sus mejores momentos, de pleno en una lucha que se revela este año como una de las de más alto nivel en la historia reciente de los Oscars, al menos sobre el papel.


Aquí lo dejamos hasta el año que viene, a ver si San Sebastián empieza a dejar de ser este festival con más patrocinadores que la Fórmula 1 y encuentra el hueco que parece haber perdido en las última ediciones, bien dejando atrás este exceso de moderación y falta de riesgo y retornando a aquellos años de refugio para películas rotundas como Las tortugas también vuelan o bien alcanzando la posición económica que le permita competir de igual a igual con los grandes de los que se anda distanciando.


FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN 2007

SECCIÓN OFICIAL

CONCHA DE ORO para A THOUSAND YEARS OF GOOD PRAYERS (Mil años de oración), dirigida por Wayne Wang

PREMIO ESPECIAL DEL JURADO para BUDDHA COLLAPSED OUT OF SHAME (Buda explotó por vergüenza), de Hana Makhmalbaf, primer largometraje de una directora muy joven que ha impresionado al jurado por la exquisita fotografía y por la extraordinaria niña Nikbakht Noruz. Es el prometedor estreno de una directora que esperamos siga creando obras importantes en adelante.

CONCHA DE PLATA AL MEJOR DIRECTOR para Nick Broomfield, por BATTLE FOR HADITHA

CONCHA DE PLATA AL MEJOR ACTOR para Henry O. por A THOUSAND YEARS OF GOOD PRAYERS (Mil años de oración), dirigida por Wayne Wang

CONCHA DE PLATA A LA MEJOR ACTRIZ para Blanca Portillo por SIETE MESAS DE BILLAR FRANCÉS, dirigida por Gracia Querejeta

PREMIO DEL JURADO AL MEJOR GUIÓN 'ex-aequo' para Gracia Querejeta y David Planell por SIETE MESAS DE BILLAR FRANCÉS y para John Sayles por HONEYDRIPPER

PREMIO DEL JURADO A LA MEJOR FOTOGRAFÍA para Charlie Lam por CEOT OI KAP GEI (Exodus), dirigida por Pang Ho-Cheung


PALMARÉS ALTERNATIVO

PREMIO ALTADIS-NUEVOS DIRECTORES para la película SOUL CARRIAGE (Alma con destino), dirigida por Conrad Clark


PREMIO TCM DEL PÚBLICO, dotado con 70.000 euros de ayuda para su promoción, recae en la película CARAMEL, de Nadine Labaki, con 8,614 puntos sobre un máximo de 10. SEGUNDO PREMIO A LA PELÍCULA EUROPEA dotado con 35.000 euros para LE SCAPHANDRE ET LE PAPILLON (La escafandra y la mariposa), de Julian Schnabel, con 8,443 puntos sobre un máximo de 10.


PREMIO DE LA JUVENTUD para CARAMEL, de la directora Nadine Labaki, con una puntuación de 8,689 puntos sobre un máximo de 10.


PREMIO HORIZONTES destinado a impulsar el conocimiento de los largometrajes producidos total o parcialmente en América Latina, dirigidos por cineastas de origen latino, o bien que tengan por marco o tema comunidades latinas del resto del mundo para EL BAÑO DEL PAPA, de Enrique Fernández y César Charlone. MENCIÓN ESPECIAL para PÁRPADOS AZULES, dirigida por Ernesto Contreras, por su original manera de mostrar la soledad de los personajes, transmitiéndonosla con exquisita ternura. También se ha decidido otorgar una MENCIÓN ESPECIAL a SATANÁS, dirigida por Andrés Baiz, por la gran interpretación de Marcela Mar en el papel de Paola.


PREMIO CINE EN CONSTRUCCIÓN 12 para GASOLINA, de Julio Hernández Cordón (Guatemala)

PREMIO CASA DE AMÉRICA A LA POSTPRODUCCIÓN para GASOLINA, de Julio Hernández Cordón (Guatemala)

PREMIO TVE para ACNÉ, de Federico Veiroj (Uruguay/Argentina/España/México) y para SOL NA NEBLINA, de Werner Schumann (Brasil)

PREMIO CICAE-CINE EN CONSTRUCCIÓN para GASOLINA, de Julio Hernández Cordón (Guatemala)

PREMIO SIGNIS-CINE EN CONSTRUCCIÓN para LA EXTRANJERA, de Fernando Díaz (Argentina)


PREMIO CICAE a la mejor primera película europea para BRICK LANE, de Sarah Gavron (Gran Bretaña)


PREMIO DEL CÍRCULO DE ESCRITORES CINEMATOGRÁFICOS (CEC) para A THOUSAND YEARS OF GOOD PRAYERS (Mil años de oración), de Wayne Wang


PREMIO SIGNIS para A THOUSAND YEARS OF GOOD PRAYERS (Mil años de oración), de Wayne Wang. MENCIÓN ESPECIAL para BATTLE FOR HADITHA, de Nick Broomfield


FIPRESCI (FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE PRENSA CINEMATOGRÁFICA)

PREMIO FIPRESCI A LA MEJOR PELÍCULA proyectada en el Festival para ENCARNACIÓN, de Anahí Berneri

GRAN PREMIO FIPRESCI A LA MEJOR PELÍCULA DEL AÑO para 4 MESES, 3 SEMANAS Y 2 DÍAS, de Cristian Mungiu

viernes, 21 de septiembre de 2007

55º Festival Internacional de Cine de San Sebastián: Inauguración



Esta noche se ha inaugurado una vez más el Festival de San Sebastián que, desde que se apartó Diego Galán de la dirección, ha ido bajando su nivel año tras año. Sólo hay que echarle un ojo al cartel de la sección oficial para ver que, por lo menos en cuestión de nombres, no es que sea precisamente una edición boyante. Uno nunca sabe porque Cannes ha vivido batacazos considerables los años que intentó montarse 'all-stars' pero, al menos, fomentan el espectáculo y la trascendencia del festival.


Las películas que compiten en la sección oficial son las siguientes:

  • Battle for Haditha, de Nick Broomfield


  • Buda az sharm foru rikht (Buddha Collapsed Out of Shame), de Hana Makhmalbaf


  • Ceot oi kap gei (Exodus), de Pang Ho-Cheung


  • Daisy Diamond, de Simon Staho


  • Emotional Arithmetic, de Paolo Barzman


  • Encarnación, de Anahí Berneri


  • Free Rainer: Dein Fernseher lügt (Reclaim Your Brain), de Hans Weingartner


  • Goong-nyeo (Shadows in the Palace), de Meejeung Kim


  • Honeydripper, de John Sayles


  • La maison, de Manuel Poirier


  • Mataharis, de Icíar Bollaín


  • Matar a todos, de Esteban Schroeder


  • Padre Nuestro, de Christopher Zalla


  • Siete mesas de billar francés, de Gracia Querejeta


  • A Thousand Years of Good Prayers, de Wayne Wang

Si hubiese que hacer una apuesta a ciegas, obviamente, lo nuevo de Cronenberg que ya va arrasando por ahí y lo nuevo de John Sayles que, por lo que he leído es un drama musicalizado, serían las más obvias. A Christopher Zalla no habría que perderle de vista porque, aunque aquí no lo conoce ni Cristo, recordemos que fue el ganador de Sundance de este año precisamente con Padre nuestro. Y otro nombre interesante, sobre todo por lo rompedor de su estilo semidocumental a lo Winterbottom o Greengrass, es Nick Broomfield que ya estuvo en San Sebastián el año pasado con Ghosts. De la de Paolo Barzman no hablan mal y habrá que tenerla muy en cuenta para los premios de actuación porque trae, entre otros, a Gabriel Byrne, Susan Sarandon, Max von Sydow y Christopher Plummer. Del resto, lo de siempre, un ojo a las señoras 'made in Spain' que siempre traen cosas interesantes.



El jurado tampoco me acaba de convencer porque, aunque lo preside Paul Auster que es un tipo con presencia y muy de tener revelaciones, también están por ahí Noriega (partícipe del cisco que se formó cuando ganó Vento di terra en Gijón) y Nicoletta Braschi, que después de tantos años al lado de Benigni no puede estar muy cuerda.


Como es costumbre, lo mejor está en las secciones paralelas. La clásica está dedicada a uno de esos artesanos de Hollywood, Henry King, que dirigió entre otras La canción de Bernadette o El séptimo cielo. La contemporánea va dedicada al 'enfant terrible' cuya carrera ha discurrido durante 40 años paralela a la 'Nouvelle Vague': Philippe Garrel. Y la temática es, ni más ni menos, que para el Cine nórdico contemporáneo. Sólo con Dinamarca van a proyectar Arven, Rompiendo las olas, Te quiero para siempre, Celebración, Pusher, Italiano para principiantes o Los idiotas. Sumadle a eso Lukas Moodyson, Kaurismäki, Bergman y todo lo nuevo que está llegando de Islandia y Noruega. Yo mandaba a paseo el cartel oficial y me quedaba aquí todo el día :-P .




Según está el cine latino reciente habrá que controlar también la sección "Horizontes latinos", no vaya a saltar la liebre por ahí como en otros festivales con proyectos como La zona o la propia Encarnación, que está en sección oficial. Por su lado Zabaltegi viene increíble como siempre con ese reducto para ex-festivaleras que ahora se llama simplemente "Perlas" -se obvia el "de otros festivales" para no dar mala imagen- y en el que están, entre otras, L’avocat de la terreur, de Barbet Schroeder; Control, de Anton Corbijn; En el valle de Elah, de Paul Haggis; Lady Chatterley, de Pascale Ferran; Le scaphandre et le papillon, de Julian Schnabel o lo nuevo de Pen-ek Ratanaruang.


Como San Sebastián siempre empieza con premios, pues comentémoslos. Para empezar, los Donostia, que este año son para Richard Gere y Liv Ullmann. No sé quién habrá sido la lumbrera que ha creído que ambos talentos son comparables pero, en fin, es lo que tienen premios así. Y ya dentro de lo que se habrá de considerar el palmarés del festival está la rumana 4 meses, 3 semanas y 2 días a la que se le ha concedido el FIPRESCI como mejor película del año. Una prueba más del nuevo renacer del festival de Cannes que ya le otorgara la Palma de Oro allá por mayo.


Estaremos atentos a ver cómo prosigue el festival y si entre esos desconocidos de la sección oficial tenemos alguna sorpresa que se una a las ya contrastadas de Cronenberg y Sayles.

¡Feliz festival!

lunes, 17 de septiembre de 2007

Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) '07



Aunque debiera incluir este tema como parte de la serie "Road to the Oscars" porque, seamos sinceros, a nadie le importa un carajo el palmarés del festival y, mucho menos, cuál sea el mejor corto canadiense, como fesival importante que es se merece su propio lugar.


De un tiempo a esta parte -básicamente desde que los Oscars se mudaron a febrero- el festival de Toronto que no es que pasara por ser una cita del glamour, se ha convertido en la rampa de lanzamiento y el comienzo del 'buzz' de lo que serán los nombres que sonarán en los Oscars. En los últimos años y coincidiendo en gran medida con el auge de las producciones independientes y con el aumento en la densidad de premios y estrenos, ese lugar parece haberlo ocupado en buena parte el festival de Venecia pero, aún así, Toronto sigue siendo la cita clave para los "Oscar watchers". Hotel Rwanda, Tsotsi, Las invasiones bárbaras, Amélie, Tigre y dragón, American beauty o La vida es bella son películas que se han llevado su ración de premios, pero son aún más las que han visitado la ciudad canadiense como inicio de sus labores promocionales desde Brokeback Mountain a Borat, pasando por Sideways, La vida de los otros, Capote, Crash, Walk the line o Lost in translation por no dar demasiados nombres, que lo son.

Lo más curioso es que este año parece que la cosa se ha cogido con un entusiasmo especial y los medios han plantado sobre la mesa apuestas de nivel. Dejando a un lado la obvia de la enorme En el valle de Elah, de la que ya habláramos con motivo de su estreno en Venecia, la primera es el duelo entre lo nuevo de los Coen, la adaptación del inabarcable Cormac McCarthy No country for old men, y lo nuevo de Joe Wright, aclamado a media voz con su también adaptada Orgullo y prejuicio, que se ha atrevido a llevar a la pantalla en Atonement otra novela de calado: Expiación, de Ian McEwan. De hecho, en un símil que tiene no pocos visos de ser acertado, ya comparan el tema, manteniendo las distancias por la diferencia de géneros, con la lucha entre Salvar al soldado Ryan y Shakespeare in love, sobre todo porque ya sabemos de qué lado cayó aquella.

En Venecia la de Wright salió algo peor parada en lo que a los críticos respecta, por un lado porque McEwan es un ídolo como escritor de "grandes novelas" y aunque el encargado del guión es Christopher Hampton, adaptador de la difícilmente adaptable Las amistades peligrosas, no se perdona la falta de rigor, y por otro porque, sencillamente, se odia a Keira Knightley y cualquier concesión que una película haga a su cursilería. Pero estrenar en Toronto es jugar en casa y ya hay críticos fervorosos que le otorgan hasta 8 candidaturas sin que resulte demasiado descabellado. Las imágenes de Atonement que llegaron de Venecia y que llegan ahora la sitúan como una acaparadora de premios técnicos con lo que fotografía, vestuario y demás se prestan como futuras nominaciones inexcusables. A estas habría que añadir la de guión adaptado ya que, después de aquel infausto Oscar de El Señor de los Anillos, quedó demostrado que los americanos tienen una cintura bastante más flexible en ese sentido. Joe Wright, después de su experiencia con Orgullo y prejuicio, se ganó muchos amigos que estarían dispuestos a bendecir su trabajo como director y algo similar ocurre con el héroe de la historia, James McAvoy, protagonista real de El último rey de Escocia que se vio injustamente eclipsado por el trabajo de Forest Whitaker como Idi Amín. En el sector femenino nadie da un duro por la Knightley, fundamentalmente porque vuelve a interpretar a una señorita de época y ya fue bien recompensada con una nominación por lo mismo. Sin embargo, aparecen dos nombres a seguir, el de Vanessa Redgrave y el de Saoirse (léase Sir-shy) Ronan. De la Redgrave, gran dama del Cine británico, hay poco que decir, pero de la pequeña irlandesa ya se dice que es una de las presencias más perversas que han pasado por la pantalla en los últimos años. Exagerado seguro, pero ese es el eco que está generando la película.


Por el contrario, No country for old men es una favorita de baja intensidad, una Sideways o un Brokeback Mountain que en la intimidad todo el mundo quiere pero que, a la hora de la verdad, cuando es el corazón el que habla, por unas cosas o por otras se queda en bragas. Sorprendentemente, además de los Coen -ojo, que no es poco después de que sus últimos largos hayan sido fiascazos como The ladykillers o Crueldad intolerable-, suenan dos nombres. Uno es Josh Brolin que interpreta a un agente federal pasado al otro lado de la ley y el otro es nuestro Javier Bardem que da vida a un cazarrecompensas digno de las historias de Barry Gifford. Ese fetiche con nombre de mujer que es Kelly Macdonald también ronda por ahí acompañada de Woody Harrelson y Tommy Lee Jones, que parece haberse acostumbrado a esto de los 'neo-westerns' fronterizos. Así que habrá que echarle un ojo al tema.


Ajena a este mogollón de dardos a ciegas se encuentra la favorita entrañable de los críticos, la potencial Little Miss Sunshine de este año: Juno. Dirigida por Jason Reitman que fuera uno de los grandes olvidados del año pasado con su más que interesante Thank you for smoking, retorna al humor negro con el retrato de una familia disfuncional ajeno a los clichés del género que orbita en torno al embarazo de la pequeña de la familia. Para ello reúne a un 'all-star' televisivo compuesto por Jennifer Garner (Alias), Allison Janney (El Ala Oeste), J.K. Simmons (The closer), Rainn Wilson (The office) y Jason Bateman (Arrested development) y los convierte en apoyo de uno de los talentos más innatos que ha dado el Cine reciente, la ex-caperucita perversa de Hard candy, Ellen Page. Que el primer nombre preclaro que suene para el Oscar a mejor actriz principal sea el de una chica de apenas 20 años dice mucho del saber hacer de esta pequeña Mary-Louise Parker devota de Kate Winslet. Pero otro nombre que se ha hecho notar y no sólo por lo sonoro, es el de Diablo Cody, la guionista de la película. Fue stripper por 'hobby' y telefonista erótica para casarse a continuación con su novio de internet, padre soltero de una hija, y todo asumido con la mayor de las naturalidades. Precisamente ese parece ser el espíritu de la película, cómo el concepto de familia ha dejado de ser el de padre-madre-niños-perro para ser un 'do it yourself' que admite todo tipo de combinaciones y actitudes. Un par de grandes oleadas de estrenos quedan, pero sería una grata sorpresa ver a Ellen Page figurar en la lista de nominaciones que se lea a finales de enero.


Y ya que hablamos de mujeres con posibles de cara al Oscar qué decir de la grande entre las grandes de la modernidad cinematográfica, Cate Blanchett. Ya se habla de dos muy probables 'locks', el de actriz secundaria que ya comentamos por su interpretación de Dylan en I'm not there y el de principal para el que ya se habla como favorita -básicamente porque la oleada de otoño es fundamentalmente masculina- por la segunda parte de Elizabeth: The golden age. Y, ojo, porque no viene sola y se trae consigo a otra eterna aspirante al Oscar, Samantha Morton que interpreta a su prima, María, reina de los escoceses. ¿Las Elizabeth de Inglaterra serán un filón para los premios?


Volviendo al 'western' también se ha estrenado otra película de menor repercusión mediática pero no menos aspirante a los Oscars, el 'remake' que ha realizado James Mangold del clásico de Delmer Daves 3:10 to Yuma. Después de tantos años de clasicómanos proclamando la muerte del 'western', parece que entre los 'neo fronterizos' del siglo XXI y el retorno a los clásicos (sin olvidar la colaboración televisiva a la que es ajena España con series como Deadwood o minis como Broken trail que anda arrasando ahora mismo en los Emmy), el género está más vivo que nunca. En esta ocasión y después de levantar las suspicacias de toda la crítica mundial por osar no sólo rodar un 'western' sino hacer un refrito, James Mangold parece haber recuperado su beneplácito. Obviamente a esto ayuda contar con Christian Bale, Peter Fonda o Ben Foster en el reparto (sí, también con Russell Crowe) y que el guión siga estando basado en el relato corto original de Elmore Leonard, otro 'pope' de la cultura americana del que tenemos escasa constancia a este lado del Atlántico. James Mangold es un tipo siempre a controlar y, aunque esto de los 'remakes' nunca deja de oler mal, habrá que controlar este 'revival' del 'western'.


Pero volvamos al festival que de esto va el tema. La ganadora de este año del premio del público (el jurado en Toronto es popular) es Eastern promises, de David Cronenberg. Y, aunque Cronenberg sea un ente clásicamente ajeno al mundo Hollywood -es canadiense y tiene una peculiar visión filosófica de la sangre y las tripas, vamos, es raro-, ya hace dos años con Una historia de violencia rondó los premios del espadachín nudista y los más aficionados al salto de la liebre no descartan que esta haga buenas cosas. Como aquella, está protagonizada por Viggo Mortensen que interpreta a un mafioso ruso, igual de oscuro que su personaje en Una historia de violencia y con tatuajes en las manos a lo Mitchum en La noche del cazador, al que vuelve a acompañar una rubia de buen ver, Naomi Watts. La australiana interpreta a una madre que se ve envuelta por accidente en los turbios asuntos de la familia que regenta Armin Mueller-Stahl y, por ende, en los manejos de Viggo. Conociendo a Cronenberg todo será una excusa para diseccionar la realidad, las apariencias y la suciedad sadomasoquista de las jerarquías (no obstante el guionista es Steven Knight, autor de Dirty pretty things), así que veremos por dónde explota el asunto. Para los cazadores de mitos hay que añadir que entre el reparto de la película se encuentra el gran Jerzy Skolimowski, que fuera abanderado de lo que se dio en llamar nuevo cine polaco junto con Polanski aunque con menos pretensiones que éste y casi más apoyo crítico.


Resumiendo el resto de lo presentado en competición, bien el debut en la dirección de la musa Dogma Paprika Steen With your permission, aunque ya podrá con el guión de Anders Thomas Jensen y a destacar la presencia del cine con toques fantásticos y/o de terror como Le scaphandre et le papillon, de Julian Schnabel que ya causara sensación en Cannes o The Passage y Frontière(s), de los franceses Mark Heller y Xavier Gens respectivamente, que retornan al terror como ese infierno de los otros. También gran acogida la de lo nuevo de Fatih Akin Auf der anderen Seite, que ya debutara con premio en Cannes y, sorpresa, sorpresa, la de la hispano-mexicana La zona, que ya se llevara premio en Venecia y que aquí, ni más ni menos que se ha hecho con el FIPRESCI. Pero ahí no queda la cosa porque otra mexicana y una argentina la acompañan en el palmarés. Gran edición esta para el Cine latino.

Así que, alegrándome si es que habéis sobrevivido a este mondongo, quedamos a la espera de que en estos días empiecen a saltar más nombres propios y que, de aquí a noviembre que empieza el gran desfile de premios, se empiece a vislumbrar una lista de apuestas interesantes.


FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE TORONTO (TIFF) 2007

PREMIO CADILLAC DEL PÚBLICO para EASTERN PROMISES, de David Cronenberg

PREMIO A LA INNOVACIÓN ARTÍSTICA para ENCARNACIÓN, dirigida por Anahí Berneri

PREMIO DESCUBRIMIENTO DIESEL para COCHOCHI, dirigida por Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán

PREMIO CityTV AL MEJOR LARGOMETRAJE CANADIENSE para MY WINNIPEG, dirigida por Guy Maddin

PREMIO CIUDAD DE TORONTO AL MEJOR DEBUT EN LARGOMETRAJE CANADIENSE para CONTINENTAL, UN FILM SANS FUSIL, dirigida por Stéphane LaFleur

PREMIO AL MEJOR CORTOMETRAJE CANADIENSE para POOL, dirigida por Christopher Chan Fui Chong

PREMIO DE LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE PRENSA CINEMATOGRÁFICA (FIPRESCI) para LA ZONA, dirigida por Rodrigo Plá