martes, 31 de julio de 2007

Muere Michelangelo Antonioni a los 94 años



Esta semana empieza a ser funesta. El mismo día que Bergman se nos marchó Michelangelo Antonioni, paradigma del modernismo cinematográfico y del retrato de la incomunicación.


Antonioni nació hace 94 años en la ciudad italiana de Ferrara y tras licenciarse en económicas en la universidad de Bolonia comenzó a trabajar como comentarista cinematográfico en un periódico local de Padua. En el 40 se trasladó a Roma donde continuó con su trabajo de crítico en el periódico fascista Cinema del que fue despedido por sus ideas radicales poco tiempo después. En ese momento ingresó en el Centro Experimental de Cinematografía donde se graduó en dirección. En el 42 ya comenzó a colaborar con Rossellini y juntos escribieron El retorno de un piloto, una de las primeras películas del maestro romano, y al año siguiente viajó a París donde trabajó como ayudante de Marcel Carné en la realización de Los visitantes de la noche. Durante esos años, y como heredero ideológico que era del naciente Neorrealismo, su trabajo consistió básicamente en la realización de cortos semidocumentales sobre las gentes de la Italia en guerra como fue el caso de Gente del Po, que retrataba las miserables condiciones de vida de los pescadores del río italiano.


En 1950 dirigiría su primer largo, Crónica de un amor, debut en el cine de la gran Lucia Bosé, que contaba una historia de adulterio de las que se harían habitualesen la carrera de la actriz. En los años que siguieron dirigió una primera trilogía con la delincuencia juvenil como argumento común -La dama sin camelias, Las amigas y El grito- que empezaría a definir lo que sería su interés por la decadencia burguesa.


Pero serían los 60 su etapa triunfal. En los tres primeros años de la década rodaría su renombrada trilogía, La aventura, El eclipse y La noche, que le valdrían dos premios del jurado en Cannes y el Oso de Oro en Berlín. En el 64 y, al igual que las anteriores, protagonizada por su musa Monica Vitti, dirigió la ultrasimbólica El desierto rojo que le llevó a ganar el León de Oro en Venecia. Pero su fama no traspasó fronteras hasta que en 1966 dirigió Blow-up, adaptación de un relato de Cortázar que situó en el 'swinging London' y que protagonizaron entre otros Vanessa Redgrave, Sarah Miles, David Hemmings o Jane Birkin. Esta película le valió no sólo la Palma de Oro en Cannes sino dos nominaciones a los Oscars a mejor dirección y guión.










El éxito de Blow up le catapultó a los EE.UU. donde se dio el gran batacazo con la polémica Zabriskie Point y, aunque recuperó el pulso con El reportero que protagonizó Jack Nicholson, tuvo que retornar a Italia donde en los 80 apenas llegó a dirigir un título notable como Identificación de una mujer.




En 1985, Antonioni sufrió un infarto cerebral que le dejó parcialmente paralizado e incapaz de hablar aunque siguió colaborando en diversos proyectos con la ayuda de su mujer Enrica. No fue hasta el año 95 en que Antonioni volvió otra vez a los titulares tras dirigir junto a Wim Wenders la muy interesante Más allá de las nubes que, en una especie de homenaje al propio director, reunía estrellas de ayer y de hoy -sin ir más lejos Mastroianni interpretaba a un personaje acreditado en un guiño hacia su propia vida como "El hombre de todos los vicios"-. Ese mismo año, la Academia le reconocía con el Oscar a toda su carrera.


El último proyecto de Antonioni fue, al igual que Más allá de las nubes, un proyecto colectivo a base de relatos cortos, Eros, del que precisamente fue su contribución la más destacada. Con más de 90 años seguía conservando "la mirada de Michelangelo".

lunes, 30 de julio de 2007

Quiet & Still: la música de Magnet



Para quitar un poco el mal sabor de boca y que esto no parezca una sección de necrológicas me traigo a un cantante al que ya hace tiempo que descubrí: Magnet.


De nombre real Even Johansen nació ya hace unos añitos en Noruega. Desde peque siempre estuvo rodeado de músicos y mientras que su padre era un músico itinerante de jazz sus hermanos andaban metidos todos ellos en bandas -su primer instrumento fue una guitarra con sólo cuatro cuerdas que todavía conserva-. Cuando creció se trasladó a la ciudad escocesa de Lockerbie y allí formó parte de dos grupos, Chocolate Overdose y Libido. Precisamente cuando estuvo en Libido, Johansen escribió una serie de canciones que no entraban dentro del estilo del grupo, mucho más contundente, y que decidió sacar bajo su nombre y, más tarde, ya bajo el seudónimo de Magnet. Así nació Quiet & still, un disco que se grabó en su propia granja de Lockerbie y que mezclaba el sonido del pop independiente con el clásico sonido 'folk' británico como en canciones como Where happiness lives.

Casi tres años más tarde editó el que es su mejor trabajo hasta la fecha, un discazo llamado On your side en el que le da una vuelta de tuerca más a su propuesta y aumenta la complejidad de sus producciones dándoles, irónicamente, un aspecto mucho más sutil y de un épico romanticismo. Como curiosidad cabe destacar que incluye una versión del Lay lady lay de Dylan cantada a dúo con Gemma Hayes.

The Day We Left Town
(Magnet)



Nothing Hurts Now
(Magnet)



En el 2005 sacó The tourniquet, llamado así por un cóctel que probó en el aeropuerto de Singapur en el que hizo escala cuando volvía de grabar en Los Angeles. Bastante más irregular que On your side cuenta, sin embargo, con Hold on, de largo uno de sus mejores temas.

Hold On
(Magnet)



Algún 'friki' es posible que conozca a Magnet porque el año pasado fue el responsable de componer la banda sonora del juego de aventura Dreamfall: The longest journey que editó Funcom para la Xbox y para PC. Tiene un rollo etéreo bastante clásico de este tipo de juegos y lo más destacable, aparte de alguna incorporación de discos anteriores, son las colaboraciones de otros artistas noruegos como la aprendiz de Björk Ingvild Hasund.

En Noruega acaba de sacar su último disco, The simple life que parece que ha tenido una gran acogida por allí, pero que todavía no tiene fecha de lanzamiento prevista para el resto del mundo. Veremos qué nos trae y, mientras, habrá que esperar a que se acerque y nos regale algún directo.

Descargas:

Magnet - Last Day Of Summer

Magnet - Where Happiness Lives

Ingvild Hasund - Rush

Michel Serrault también nos abandona



Por si no fuera poco tenemos que añadir a la lista de fallecidos al gran Michel Serrault.


Actor ilustrísimo procedente del teatro francés, Serrault saltó a la fama cuando en 1978 dio vida a Albin Mougeotte en la adaptación de la obra de Jean Poiret La jaula de las locas, el mismo personaje que en su versión americana interpretara Nathan Lane en Una jaula de grillos.



Pese a ello, Serrault prácticamente debutó en el mundo del Cine de la mano de Henri-Georges Clouzot en su mítica Las diabólicas en un pequeño papel de vigilante del colegio que regentaba Simone Signoret. Ya en los 80 empezó a hacerse habitual de los grandes personajes y se hizo con su segundo César al protagonizar Bajo sospecha de Claude Miller aunque no sería hasta los 90 que volvería a recuperar su popularidad. En el 95 ganaría su tercer César interpretando al protagonista de la gran Nelly y el señor Arnaud de Claude Sautet junto a Emmanuelle Béart. Un par de años más tarde sería Isabelle Huppert la que le acompañara en No va más, de Claude Chabrol y en el 99 formaría parte del 'all star' que protagonizaría ese gozo de película que es La fortuna de vivir, de Jean Becker (le acompañaban entre otros Jacques Boudet, Jacques Villeret, Jacques Gamblin o André Dussollier).


Otro grande más que nos abandona.

Ha muerto Ingmar Bergman



Hoy, poco después de cumplir los 89 años de edad, ha fallecido uno de los directores clave del Cine del siglo XX, Ingmar Bergman. Tras una larga vida con 5 matrimonios y varios hijos a la espalda, Bergman, en su pequeña isla de Fårö, ha decidido acompañar finalmente a la Muerte con la que siempre mantuvo una relación de admiración y respeto.


Bergman nació en la universitaria ciudad de Uppsala, hijo de un estricto pastor luterano de origen danés y, aunque siempre afirmó haber perdido la fe a la edad de 8 años, las constantes charlas sobre religión en las que participó durante su infancia marcarían de forma determinante su forma de ver la vida y, por tanto, las historias de sus películas. Comenzó a interesarse por el Cine ya a comienzos de los años 30 pero el servicio militar le alejó de sus inquietudes. Una vez cumplidas sus obligaciones con la patria, entró en la universidad de Estocolmo donde estudió la carrera de Bellas Artes que no concluyó, pero que sí le servió para recuperar su interés por el teatro -de joven él y su hermana tenían un teatro de marionetas como "recuerda" en Fanny y Alexander-. En 1941 escribió su primera obra de teatro llamada La muerte de Kasper que le valió la atención de la que sería su gran valedora, la productora nacional Svensk Filmindustri (SF). Como poco se puede decir ya de su Cine, hagamos un repaso de su filmografía.


En el 44 escribió su primer guión, Tortura, en colaboración con otro apasionado del teatro y digno predecesor, su mentor Alf Sjöberg, y ya en el 46 dirigiría su primer largo, Crisis. Tras dirigir una serie de películas basadas en obras de teatro ajenas en las que comenzaría a indagar en los que serían sus temas -las relaciones de parejas, las dificultades de la comunicación y, sobre todo, los demonios interiores de cada uno- su primer éxito importante le llegaría en 1951 con Juegos de verano, pero el primer reconocimiento internacional no le llegaría hasta 1953 con el rodaje de Un verano con Mónica. Polémica en su planteamiento, es considerada por muchos como la primera película del ámbito comercial en la que aparecía un desnudo integral y en la que un personaje miraba directamente a cámara. En aquel proyecto comenzaría Bergman a formar su pequeña "compañía" con la que sería una de sus habituales, Harriet Andersson y ese mismo año conocería a un personaje fundamental en su carrera, el director de fotografía Sven Nykvist.


Los premios comenzarían a llegar en 1955 con Sonrisas de una noche de verano, melodrama de obvia estructura teatral en la que, además de la propia Harriet Andersson, ya hacían su aparición Gunnar Björnstrand y la que sería una de las grandes "chicas Bergman", Bibi Andersson. Esta película le valió comenzar su carrera triunfal entre los críticos y hasta el festival de Cannes creó un premio 'ad hoc' con el curioso nombre de "mejor humor poético".


Dos años más tarde dirigiría dos piezas fundamentales en su filmografía y en toda la historia del Cine: 1957 es el año en el que ven la luz El séptimo sello y Fresas salvajes. El séptimo sello comienza con uno de los planos más míticos que ha dado el Cine y cuenta la historia del retorno de un cruzado a su país y su enfrentamiento en una partida de ajedrez con la Muerte por defender su vida. Mientras, Fresas salvajes cuenta con ser una de las grandes revolucionarias de las técnicas narrativas: no sólo su arranque, plagiado hasta la saciedad, es digno de las grandes novelas decimonónicas sino que introduce el uso del 'flashback' como continuo indistinguible de la historia principal. La mejor película jamás rodada sobre la vejez, la nostalgia y el paso del tiempo la dirigió un sueco que no llegaba a los 40. Entre ambas, con la inclusión de Ingrid Thulin y Max von Sydow (a la sazón, casi un debutante), reuniría ya sí casi por completo a todos sus habituales con buena parte de los cuales rodaría más de 10 películas y en Fresas salvajes le daría al mítico director y actor Victor Sjöström la oportunidad de despedirse a lo grande del Cine, ya que moriría poco después. Además, Fresas salvajes supondría su primer acercamiento a los Oscars de Hollywood con su primera nominación al mejor guión, sin contar el Oso de Oro en Berlín y el Globo de Oro que sí se llevaría.




Tras rodar dos grandes películas de época en las que vuelve a reflexionar sobre la naturaleza del ser humano, El rostro y la maravillosa El manantial de la doncella, primero de sus Oscars, en los 60 se enfrasca en las películas que pasarían a la historia como "la Trilogía": Como en un espejo (también oscarizada), Los comulgantes y El silencio. Las tres, de contenido fuertemente religioso, retratan las preocupaciones existenciales de personajes aislados que en su desesperación intentan refugiarse en personales visiones de la figura de Dios. En ellas, el desarrollo estético de Bergman alcanza su máxima expresión.






En 1966 dirigirá la que, con permiso de El séptimo sello y Fresas salvajes, puede considerarse el punto culminante de su carrera y el comienzo de su tormentosa relación con Liv Ullmann que ambos analizarían hasta rayar en lo enfermizo en la enorme Infiel. En Persona y a partir de una anécdota sencillísima -una actriz ingresa en una clínica tras quedarse repentinamente muda durante una representación teatral-, Bergman le da varias vueltas de tuerca a sus bases estéticas y filosóficas, desmenuzando el concepto no sólo de las relaciones humanas sino del propio discernimiento entre realidad y ficción.


Tras el clímax alcanzado con Persona, Bergman se refugia en su isla de Fårö y, precisamente, rueda una nueva trilogía con la isla como protagonista y metáfora del ansiado refugio: La hora del lobo, La vergüenza y Pasión. De esa forma se planta en los 70 y aparece el color en sus imágenes. La primera, el drama familiar Gritos y susurros que le valdría el primer Oscar a la fotografía de Nykvist, se convertiría en la película de cabecera de un por entonces casi novel director judío llamado Woody Allen que le dedicaría su propio homenaje en la notable Interiores. A esta le seguiría la macroproducción televisiva Secretos de un matrimonio que posteriormente se estrenaría en cines y continuaría con el psicoanálisis de las relaciones familiares en Cara a cara y en Sonata de otoño, sólo interrumpido por su iconoclasta adaptación de La flauta mágica. En casi todas las películas de este periodo destaca la presencia de su amigo Erland Josephson que ya le acompañara en sus comienzos.




Bergman anunciaría su despedida del mundo del Cine el año 82 tras rodar para cine y televisión la genial Fanny y Alexander. En ella hace un resumen de todas sus inquietudes, muy influenciadas por su propia biografía: las relaciones personales, la infancia, el peso de la religión, el mundo del teatro, el paso del tiempo... Ya fuera por su calidad indiscutible o por ser el testimonio vital de una figura clave como Bergman, el hecho es que Fanny y Alexander se convirtió en un bombazo y ganó 4 Oscars de los 6 a los que aspiraba, quedándose en el tintero sólo los de dirección y guión.


Pese al anuncio, Bergman siguió realizando producciones para la televisión y el teatro y no dejó de participar en el mundo del Cine gracias a varios sobresalientes guiones como el que ayudara a ganar a Bille August la Palma de Oro en Cannes dirigiendo Las mejores intenciones o como el ya mencionado de Infiel para Liv Ullmann. De hecho, su última producción televisiva, Sarabanda, continuación apócrifa de aquella Secretos de un matrimonio, llegó a lanzarse a las salas. Una película que le sirvió para reunirse con sus dos amigos más fieles, Erland Josephson y Liv Ullmann y con ellos despedirse del trabajo activo.


Esperemos que esto sirva para que seamos nosotros los que nos volvamos a reunir con su obra y juguemos al ajedrez con la Muerte o sigamos saboreando aquellas fresas más salvajes que silvestres.

miércoles, 25 de julio de 2007

Se nos va Ulrich Mühe



El pasado domingo fallecía en su casa de Sajonia el protagonista de La vida de los otros a consecuencia de un cáncer de estómago. Aunque ya se conocía su situación desde hacía poco tiempo -el mismo día de su muerte un periódico alemán publicaba una entrevista en la que Mühe hablaba de ello-, el suceso ha cogido por sorpresa a todo el Cine europeo que el año pasado le reconocía como mejor actor del continente.


Nacido en la extinta República Democrática Alemana (RDA), Mühe ganó fama gracias a su interpretación de los clásicos en el Deutsche Theater de Berlín oriental y a las producciones de la DEFA para cine y televisión en las que participaría en los 80 -además de hacerse narrador habitual de audiolibros-. Pese a ser un actor fetiche para el director austriaco Michael Haneke en sus comienzos, no fue hasta su aparición en la ganadora este año del Oscar a mejor película en lengua no inglesa que su figura alcanzó relevancia internacional. En ella se cuenta la historia de un espía de la Stasi, encargado de vigilar a un dramaturgo y a su mujer, famosa actriz de teatro. El propio Mühe vivió una experiencia similar a finales de los 80 con su mujer, la actriz Jenny Gröllmann, de la que se afirma que trabajó como informadora para la Stasi. Desde que se divorciase estaba casado con la también actriz, habitual también de las películas de Haneke y compañera de reparto en Funny games y Amen, de Costa-Gavras.

Fallece László Kovács



El pasado sábado murió a los 74 el director de fotografía László Kovács. Saltó a la fama cuando en 1969 se unió al dúo formado por Peter Fonda y Dennis Hopper para rodar la película de culto Easy rider que sentara las bases del nuevo Cine americano.



Kovács nació y creció en la Hungría ocupada, primero por los nazis y más tarde por los rusos. En Budapest estudió Cine y en 1956, durante su último año, rodó junto con su colega Vilmos Zsigmond las revueltas de aquel año contra la ocupación soviética para dejar constancia de lo que allí ocurrió. Ambos huyeron a Austria con más de 9000 km de película y, un año más tarde, llegaron a EE.UU. como refugiados políticos. Allí presentaron su película dentro del programa The Twentieth Century de la CBS, narrado por Walter Cronkite.

Vilmos Zsigmond, László Kovács y George Laszlo

Desde que rodase Easy rider se convirtió en habitual de otros grandes directores de los 70 como Peter Bogdanovich con el que rodaría entre otras Luna de papel y ¿Qué me pasa, doctor?, Bob Rafelson (Mi vida es mi vida) o Martin Scorsese (New York, New York). Sus últimos trabajos importantes fueron precisamente con Bogdanovich en Máscara y con Cameron Crowe en su debut Un gran amor. Desde entonces se había dedicado casi en exclusiva a la comedia romántica y en 2002 la Asociación Americana de Cinematografía (ASC) le reconoció con su premio a toda una vida.

viernes, 20 de julio de 2007

El título de este tema es Dogma 95



Mucho se ha escrito al respecto de este ente que unos consideran el último gran movimiento como tal del Cine y otros consideran una gran farsa. No les falta razón a ambos y, para ello, qué mejor que unirse a la charlatanería.


El movimiento Dogma 95 surgió oficialmente el 22 de marzo de 1995 en París. Por aquel entonces se conmemoraba el primer centenario de este Arte a 24 fotogramas por segundo y con ese motivo se celebró una reunión en la ciudad que lo vio nacer bajo el título de El Cine frente a su segundo siglo en la que se juntó lo más granado del mundo cinematográfico para hablar de su futuro en unos días inciertos. Entre ellos se encontraba un director danés de nombre Lars von Trier de larga experiencia televisiva y que había impactado mucho en los círculos cinematográficos con su trilogía de Europa (a saber, El elemento del crimen, Epidemic y Zentropa, que daría nombre a su productora). Había sido invitado para dar una charla sobre cómo veía un director europeo relativamente novel el futuro del Cine como Arte ante la invasión del cine de entretenimiento fundamentalmente americano pero, en lugar de eso, Trier lanzó unos panfletos rojos anunciando la creación del movimiento.


Pero, ¿cuáles son los orígenes reales del movimiento? Siendo estrictos habría que afirmar que si su reivindicación era el Cine como tal no habría, por tanto, un origen "real" y sería hijo de todo el Cine europeo, especialmente de la 'Nouvelle Vague' francesa y sus predecesores como Bresson o Renoir y, lógicamente, del también danés Carl Theodor Dreyer. Pero hablando a un nivel más concreto y terrenal habría que situar sus comienzos en el Danske Filminstitut, es decir, en la Escuela de Cine de Dinamarca. Allí coincidieron con Trier -básicamente un tipo educado en una comuna en el hábito de cuestionar a la autoridad- nombres como Susanne Bier, Søren Kragh-Jacobsen, Anders Thomas Jensen, Kristian Levring y, sobre todo, Thomas Vinterberg, que hicieron una apuesta común por un estilo, una temática y una forma de narrar que sería el germen del Dogma 95. Pese a todo, la carrera de estos autores no surge como un champiñón en el vacío y todo tiene su contexto. Como ya hemos comentado, Trier ya había rodado una serie de películas tan arriesgadas como la trilogía Europa, había revolucionado la televisión danesa con la miniserie 'lynchiana' The Kingdom (es la única producción televisiva que se ha llevado el premio grande del cine danés, el Bodil) y estaba en plena producción de Rompiendo las olas. Vinterberg era un reputado director de cortos ensalzado como uno de los mejores de Europa en el formato, mientras que Kragh-Jacobsen y Levring colaboraban en proyectos comunes como La sombra de Emma. Por otro lado también había viejos como Bille August o como el propio Bergman ya fuera de Dinamarca que llevaban años haciendo su particular forma de Dogma. Es por ello que es fundamental entender que el origen como tal del Dogma 95 fue, ni más ni menos, que una jugada de propaganda llevada a cabo por uno de los mayores titiriteros del panorama artístico.


Pero si Trier fue el Marx de este tinglado, la cara visible, Vinterberg fue el Engels, el ideólogo del Dogma y creador de la enorme caja de resonancia que se habría de llamar "Manifiesto Dogma 95". Basándose en aquella bomba contra el cine académico francés que fue el artículo de Truffaut llamado Una cierta tendencia del cine francés y aparecido en "Cahiers du cinéma" en 1954, Vinterberg redactó un texto en el que se describía el cine actual como un cine encorsetado por los efectos especiales, la dramaturgia y la idea de que cualquiera con dinero podía hacer una película y se definía el movimiento Dogma 95 como una "acción de rescate". Completando la parafernalia y asegurando la resonancia en el futuro de la idea se instaba a otros autores a unirse a la causa firmando una serie de normas conocidas como "El voto de castidad". Ese decálogo tan criticado como alabado por los acérrimos de los extremos era el siguiente:

  1. El rodaje debe llevarse a cabo en las localizaciones. No se permite el uso de estudios ni de decorados (si se necesita un material concreto para la historia, se debe elegir una localización en la que ese material se pueda encontrar).


  2. El sonido no debe producirse nunca de forma independiente de las imágenes o viceversa. (No se deberá usar música a no ser que ocurra donde la escena tiene lugar).


  3. La cámara debe ser manejada manualmente. Cualquier movimiento o inmovilización producido por la propia mano está permitido. (La película no debe tener lugar donde la cámara se haya montado; el rodaje debe tener lugar donde la película tiene lugar).


  4. La película debe ser en color. Cualquier iluminación especial no es aceptable. (Si hay poca luz para la exposición la escena deberá ser eliminada o se añadirá una lámpara sobre la propia cámara).


  5. El trabajo óptico y los filtros están prohibidos.


  6. La película no debe contener acción superficial. (Asesinatos, armas, etc. no deben ocurrir).


  7. La alienación temporal y espacial está prohibida. (Esto significa que la película tiene lugar aquí y ahora).


  8. Las películas de género no son aceptables.


  9. El formato de la película debe ser 35 mm académico.


  10. El director no debe aparecer acreditado.


Tras la gran acogida que recibió Rompiendo las olas en Cannes un año más tarde donde se llevó el Gran Premio del Jurado, la cúpula del Dogma decidió hacer un asalto a los festivales como el que en el entorno del 60 realizaron los padres de la 'Nouvelle Vague'. Así se estrenaron en el Festival de Cannes de 1998 Celebración de Thomas Vinterberg y Los idiotas de Lars von Trier con un rotundo éxito, sobre todo para la de Vinterberg que se llevó el premio del jurado. Meses más tarde llegaría a Berlín Mifune de Soren Kragh-Jacobsen que se llevaría varios premios, entre ellos el Oso de Plata del jurado y, finalmente, en el año 2000 se estrenaría con bastante menos éxito The king is alive de Kristian Levring, ambas ya con guión de una pieza fundamental del movimiento como es el guionista Anders Thomas Jensen. Esta oleada de estrenos consiguió la repercusión que pretendía e hizo saltar a la palestra a una galaxia de grandes actores prácticamente desconocidos hasta la fecha que comenzarían a aparecer en las películas de estos autores. Entre los chicos aparecerían Thomas Bo Larsen, Lars Brygmann, Nikolaj Lie Kaas, Mads Mikkelsen, Jesper Christensen y, sobre todo, Ulrich Thomsen al que algunos empezarían a contar entre los mejores actores europeos. Y entre las chicas llegarían Lisa Werlinder, Trine Dyrholm, Sonja Richter y el gran nombre de mujer del Dogma delante de las cámaras, Paprika Steen.




El Dogma amplió fronteras con las primeras películas ajenas a la escuela danesa rodadas una por un viejo compañero de Trier, el franco-alemán Jean-Marc Barr, que estrenó Lovers casi a la par que The king is alive, y la otra, Julien Donkey-Boy, rodada por ese 'enfant terrible' del cine americano que es Harmony Korine. Pero el éxito comercial no llegaría hasta que las mujeres Dogma se pusieron detrás de la cámara. La bomba fue Italiano para principiantes, de Lone Scherfig, que en el año 2001 no sólo arrasó por todos los festivales que pasó sino que, gracias al boca a oreja de una historia entrañable, se convirtió en un enorme éxito de audiencia tanto en la primera oleada prenavideña como en su reestreno en verano. Sin embargo, no fue hasta el estreno en el festival de Toronto de Te quiero para siempre, del combo Susanne Bier-Anders Thomas Jensen, que se declaró adulto al Dogma gracias a una historia terrible con un tremendo protagonismo de los personajes principales. En el camino quedaron un ejército de productos mediocres por no decir nefastos incluyendo la trilogía del español Juan Pinzás, con contadas excepciones de calidad como En tus manos de Annette K. Olesen, Kira's reason de Ole Christian Madsen o, de manera apócrifa, Dogville, del señor Trier, ya que en el 2002, ante la avalanzha de producciones, se disolvió el "Secretariat" de Dogma y, por tanto, la capacidad para certificar las películas.




Independientemente de lo que uno opine acerca del movimiento Dogma es innegable que cumplió su objetivo: una llamada de atención de una generación de artistas capaz de hacer grandes películas sin grandes medios técnicos, sólo con buenas historias y buenos actores. Habría que considerar al Dogma, por lo tanto, una mera excusa para poner en el mapa una serie de nombres, desconocidos hasta la fecha y muchos de los cuales ni siquiera adscritos al Dogma como Per Fly, que realmente han dado nuevos aires al Cine europeo e, incluso, han filtrado sus historias a Broadway y a Hollywood que se propone adaptar Te quiero para siempre de la mano de Zach Braff.

Qué gran invento el Dogma que nos sigue recordando aún después de su oficial defunción que contar la verdad con los medios más simples sigue valiendo la pena.

miércoles, 18 de julio de 2007

Thunder, Lightning, Strike: The Go! Team



¿Qué obtendríamos si mezclásemos música electrónica, los Jacksons 5, un coro de animadoras y una selección de las sintonías más casposas de la tele? La respuesta es The Go! Team. Este grupo de Brighton es responsable de crear una de las revoluciones sónicas más importantes del panorama independiente gracias a un primer disco que lanzaron al mercado ya hace unos años: Thunder, Lightning, Strike.



Ian Parton, líder de este tinglado y fan acérrimo de Sonic Youth (cuenta con una versión bastante notable del Bull in the heather), decidió un día crear un proyecto en el que pudiese mezclar las guitarras del grupo de Lee Ranaldo y Thurston Moore con sus peculiares aficiones: las canciones de comba y las bandas sonoras de las persecuciones de la tele. Así nació The Go! Team como heredero del 'big beat' británico y de inmediato reunió a un grupo de gente con sus mismas "inquietudes" con los que grabó Thunder, Lightning, Strike en la cocina de la casa de sus padres en Gales. De ese disco salieron 'singles'con la fuerza de Huddle formation, Junior kickstart o The power is on, sin duda de lo más contundente del album.

Huddle Formation
(The Go! Team)



Junior Kickstart
(The Go! Team)



The Power Is On (Live)
(The Go! Team)



De su gira por Australia todavía saldría un último 'hit' en la línea de los contenidos en el LP llamado We just won't be defeated y, desde entonces, han estado trabajando en el que será su próximo disco y continuador del espíritu de este, Proof of Youth, que saldrá para septiembre. Mientras, siguen de gira con sus viejos y futuros temas ya clásicos y el Festival de Benicàssim será una de sus paradas. Tengo la sensación de que este año en el FIB va a ser la 'serie B' la que eclipse a los cabezas de cartel.

We Just Won't Be Defeated (Live)
(The Go! Team)



Grip Like A Vice
(The Go! Team)



Descargas:

The Go! Team - The Power Is On

The Go! Team - Huddle Formation

The Go! Team - Junior Kickstart

lunes, 16 de julio de 2007

Je veux te voir... Yelle



Ya hablábamos el otro día de la reina del nuevo panorama ‘electro’ y qué mejor para darle un poco de color fetichista a esto que sumarle una aspirante. Se llama Yelle y esta sí que es francesa de pura cepa.


Su nombre real es Julie Budet y, como su contemporánea de Miami, es igual de rompepelotas. Sus comienzos, cómo no, están en una página de MySpace. En ella y como respuesta al machismo declarado que hacían el grupo de hip-hop TTC en su tema Girlfriend colgó una canción que se llamó originalmente Short Dick Cuizi (para el que no tenga mucha práctica con la jerga anglosajona traduzcámoslo como "Cuizi picha-corta"). Su letra va dedicada a Cuizinier, el líder de la banda y, aunque mi francés es casi nulo, la letra es lo suficientemente incendiaria y explícita como para que se entienda. La propia Yelle afirma que no pretendía hacer una declaración feminista sino reírse un poco de los chavales de los que tampoco se salvan ni el DJ, llamado Orgasmic para facilitarle la ironía, ni Teki Latex (conocido en estos mundos internautas por su colaboración con la cantante Lio en Les matins de Paris) al que se refiere como "el primo". Como la definían en BigStereo tiene la pinta del Galang de M.I.A. sólo que con menos militancia y más corazones. Este es el vídeo, una saturación de flúor con 'karaoke' que recuerda a los mejores tiempos del 'acid house'. Atención a 25 segundos del final porque carga toda la brigada ligera: de nuevo la prueba irrefutable de la calidad de unas bases bailables y de los DJs que se encuentran detrás de las producciones que, en este caso, al igual que Uffie es su novio, el DJ GrandMarnier, el responsable.



Después de este pequeño éxito y de renombrar el tema bajo el más políticamente correcto Je veux te voir ha sacado varios singles al mercado de los que cabría destacar, sobre todo, A cause des garçons y Ce jeu que no faltan en toda buena sesión de 'electro'. El album con todo este percal se espera que esté en la calle para septiembre. Mientras, ahí queda eso:

Yelle - A cause de garçons [Sta Remix]

Yelle - Ce Jeu

sábado, 14 de julio de 2007

En cartelera: Jindabyne



Después de unos días sin acercarme por el cine estaba de antojo y me he ido a ver Jindabyne, la nueva película de Ray Lawrence por pura devoción hacia todos los miembros implicados.


El primero de ellos es la gran figura presente sólo por delegación: Raymond Carver. El relato en que está basado Jindabyne es aquel Tanta agua tan cerca de casa que forma parte de la colección Vidas cruzadas y que ya se encargara Robert Altman de llevar a la gran pantalla. En este caso la historia es como sigue. Cuatro hombres van a pescar a un río de las montañas como parte de un rito que realizan todos los años para escapar de sus sombras y allí se encuentran el cadáver de una chica. En lugar de avisar a las autoridades se quedan allí pescando todo el fin de semana y, a su regreso, el pueblo se les echa encima, saliendo a relucir sus fantasmas. La premisa es simple tanto que, como es habitual en los relatos de Carver, no es más que una mera excusa argumental para diseccionar a sus personajes. Sin entrar en demasiados detalles ni demasiado explícitos dibuja un entorno enfermizo, árido como el oportuno desierto que rodea esta versión australiana y lleno de secretos, medias verdades y mentiras inexplicables.


Es por este motivo que encaja como un puzzle que el responsable de la adaptación haya sido el australiano Ray Lawrence, otra de las piezas fundamentales de la película. El que casi podría ser definido como el Víctor Erice de allá abajo por su escasamente prolífica filmografía -3 películas en 25 años- se caracteriza por contar historias sobre personajes cotidianos que viven torturados por cosas que hicieron y, muy importante, por cosas que le hicieron a otros. No pretende buscar justicia moral ni explicaciones profundas a comportamientos que ni siquiera sus propios personajes comprenden, sólo pretende mostrar al público cómo es su sufrimiento y su lucha contra sus propios fantasmas interiores. A pesar de ello, en ningún momento cae ni en el tremendismo de la tragedia (Babel como ejemplo) ni en la lágrima fácil que un exceso de introspección conllevaría. Muy al contrario, su puesta en escena es fría y distante como las pinturas de Edward Hopper, eterno referente de las historias de Raymond Carver y del Cine en general.

¿Qué es entonces lo que acerca estas películas al público? Como no podía ser menos sus personajes y los actores que los interpretan, la otra clave de la película. En la demoledora Lantana ya demostró su ojo para el 'casting' buscándose como protagonista a ese gran ninguneado que es Anthony LaPaglia y a un buen grupo de actores procedente en su mayoría de esa espectacular cantera que supone la televisión australiana. En este caso, además de a su 'stock' televisivo, recurre a otro actor de inmerecida serie B como es Gabriel Byrne y a la impagable Laura Linney que va camino de convertirse junto con Kate Winslet en las grandes apestadas de los Oscars. Tanto el uno como la otra están enormes, pero sobre todo la Linney a la que estos papeles de sufridora le van como un guante y que ya le valiera el premio a la mejor actriz en el pasado festival de Valladolid.


Además de todos estos aspectos que hemos comentado, la película cuenta también con una genial banda sonora a cargo de Paul Kelly y de Dan Luscombe, compuesta a base de instrumentales muy deudores de la música aborigen australiana que sin caer en el exotismo acompañan los paisajes físicos y psicológicos de la película.

¿Defectos que tiene? El más grave sin duda lo excesivamente frivolizado que aparece retratado en muchas ocasiones el esfuerzo del personaje de Laura Linney por solucionar lo que ocurre y, sobre todo, ese eterno muro de corrección política que supone en Australia la relación con los descendientes de los aborígenes (la chica fallecida es de esa etnia). Casi más que en los problemas que rondan a los personajes y que desde el comienzo se plantean, la trama en su último tercio tiende a un intento de expiación que parece más el de la sociedad hacia los aborígenes que el de los propios personajes consigo mismos. De hecho hay escenas que sobrarían por completo sino fuera porque los actores son capaces de echárselas a hombros y las salvan de distanciarse totalmente de su propio destino.

En conclusión, Jindabyne no llega al nivel de la impecable Lantana, pero es sin duda una estupenda historia con unas interpretaciones dignas del acercamiento y que demuestran en estas contadas ocasiones las cosas tan interesantes que tiene el cine australiano para contar.

jueves, 12 de julio de 2007

New Weird America



Como últimamente me pasa eso tan habitual en mí de verme perseguido por referentes me voy a hacer eco de un movimiento musical que lleva ya un tiempo zumbando por ahí.


En agosto de 2003 la revista británica "Wire" con motivo del recién creado por aquellas fechas Brattleboro Free Folk Festival tituló su historia de portada con el nombre de este tema,"New Weird America", como única manera de definir a un grupo de 'freaks' que se dieron en reunir en aquel lugar perdido de Vermont para revisionar las bases del 'folk'. Pero, si hay una "New Weird America" será porque hubo una "Old Weird America". Pues sí, la hubo. El concepto de "Old Weird America" lo acuñó el crítico musical Greil Marcus con motivo de la aparición por entonces casi clandestina todavía de las Basement tapes de Bob Dylan. En aquellas cintas, a la sazón grabadas en el sótano de la casa que compartía con los miembros de The Band, recuperaba el estilo del 'blues' y el 'folk' de los años anteriores a la II Guerra Mundial. La piedra angular de ese 'revival' fue un conjunto de canciones de tipos como los que Wim Wenders reivindica en su The Soul Of A Man que un 'beatnik' zumbado llamado Harry Smith había recopilado bajo el título Anthology of American Folk Music allá por los 50. Pero no fue hasta que un personaje rompedor de etiquetas como Dylan lo recuperó que repuntase el interés por aquellos temas. Hacía renacer así esas historias del Oeste Americano casi medievales de vendedores de aceite de serpiente, vagabundos de trenes, músicos ambulantes y demás 'freaks' clásicos americanos. Y es aquí donde la "New Weird America" empalma con la vieja, en la recuperación de una tradición musical y narrativa cuyos protagonistas, tanto en lo lírico como en lo real, son básicamente tipos raros y excéntricos, motivo por el cual no es raro verla referida también como 'freak folk'.

¿Y quiénes conforman este variopinto grupo de personajes? Pues básicamente para definirlo podríamos acudir a un disco recopilatorio -todo buen movimiento ha de tener una compilación generacional-, ahuspiciado por el gran padrino y líder espiritual del movimiento, Devendra Banhart y financiado por la revista de tendencias "Arthur Magazine": The Golden Apples of the Sun. Allí se reúnen aparte del propio Banhart nombres como el promotor del Brattleboro Free Folk Festival Matt Valentine; Six Organs Of Admittance, uno de los veteranos que estuvo por allí; Vetiver, colaborador y productor habitual de muchos de los nombres que se agrupan bajo esta etiqueta; Iron & Wine, a los que conoceréis los que hayáis visto Garden State porque participan en su banda sonora haciendo una versión 'folk' del Such great heights de The Postal Service y los que son sin duda los grandes nombres del movimiento: Joanna Newsom, CocoRosie y Antony And The Johnsons.

A Ribbon
(Devendra Banhart)



Naked As We Came
(Iron & Wine)



De Antony Hegarty y sus Johnsons ya se ha dicho de todo con motivo de su enorme disco ganador del premio Mercury I am a bird now así que creo que no hay demasiado que decir. Si queréis acercaros a él su web es un chollo con decenas de archivos en descarga directa: http://www.antonyandthejohnsons.com/. Así que centrémonos en los otros dos nombres.


CocoRosie son un dúo formado por Sierra y Bianca Casady, dos hermanas de azarosa vida, que después de una década separadas se reencontraron en un apartamento de Montmartre y decidieron formar un grupo. Su estilo sólo se podría definir precisamente como 'weird' porque mientras Sierra es una virtuosa multi-instrumentista que llegó a cantar ópera en París, Bianca la acompaña con su peculiar voz trémula y "tocando" juguetes infantiles de sonidos pregrabados. A todo ello, como se pudo comprobar en sus actuaciones en España, le suman una parafernalia de cabaret que harían las delicias de Jean Genet -de hecho le dedican una canción al dramaturgo francés- y resulta que suena bien. No sólo eso, suena muy bien y su Noah's Ark es un disco para tener bien cerca.




Noah's Ark
(CocoRosie)



Rainbowarriors
(CocoRosie)



Y un par de temas en directo para compensar el penoso sonido con el espectáculo de estas locas:



Beautiful Boyz
(CocoRosie & Antony Hegarty)



Y la otra pata para un banco es la sin par Joanna Newsom. Si autoeditarse y distribuirse un disco con 19 años no es mérito suficiente, con su último LP Ys se ha hecho con el puesto de honor de la selección de mejores discos del año de la exigente web de crítica musical "Pitchfork Media" -en los últimos 3 años no ha faltado una decenita de discos de estos tipos que se colaran en la susodicha lista-. Pero la diferencia fundamental con otras artistas adolescentes, incluso con inquietas musicales como Lily Allen, no sólo es que la señorita Newsom sea una virtuosa del arpa -ni que salga con el líder de Smog, 15 años mayor que ella-, sino que se ha creado un mundo a la medida de su aspecto élfico que le da unas cuantas vueltas de tuerca a los juegos sonoros de Björk. El propio Ys dura casi una hora y sólo tiene 5 canciones, lo que da una idea de las locuras musicales que ha sido capaz de desarrollar esta chica. Además, Joanna Newsom se va aún más lejos, no es que haga alusiones a esos personajes casi medievales del Medio Oeste, sino que directamente recurre al Medievo y se trae los cantares de juglaría bretones adaptados a los nuevos tiempos. No perdáis la oportunidad de escucharla porque es una experiencia. Mientras, podéis echarle un ojo al espectacular monográfico que le dedicaron en "Arthur" (Nearer the heart of things).




Sawdust & Diamonds
(Joanna Newsom)
(en directo para verla en acción)


Pero, obviamente, este concepto es una etiqueta de conveniencia, definida por su contexto y utilidad periodística y el tema va más allá con diversas ramificaciones. Dentro del grupo primigenio cabría destacar también a Animal Collective, cuyo líder curiosamente está casado con la ex-cantante del también extrañísimo colectivo islandés Múm, que colaron uno de sus discos en el top 10 de "Pitchfork Media" de mejores discos de los que llevamos de década.

Tendríamos, además, un frente importante compuesto por grupos vinculados más directamente con el 'folk' -o casi, con más exactitud, con el 'folklore'-. Los nombres más relevantes serían sin duda los ya muy comentados DeVotchKa, responsables junto a Mychael Danna de la banda sonora de Little Miss Sunshine; The Mountain Goats, colectivo de difusos márgenes al estilo de Antony and the Johnsons liderados por el que probablemente sea el mejor compositor del "movimiento", el ínclito John Darnielle; el propio ligue de Joanna Newsom, Smog, aunque su dilatada carrera da para pocos encasillamientos; el más 'freaky' de toda esta banda, Sufjan Stevens; y otra revelación adolescente más: Beirut. De todos ellos habrá oportunidad de hablar en posteriores ocasiones.

How It Ends
(DeVotchKa)
(el 'leitmotiv' de Little Miss Sunshine en directo)


This Year
(The Mountain Goats)



I Feel Like The Mother Of The World
(Smog)



For The Widows In Paradise, For The Fatherless In Ypsilanti
(Sufjan Stevens)



Gulag Orkestar
(Beirut)
(espectacular directo con Arcade Fire, Final Fantasy y un ejército de trompetistas)



Y ya en el margen de los márgenes estarían los inefables The Decemberists con sus historias de piratas, marineros vengativos, princesas deshonradas y demás fauna aventurera. Y, aunque ni por geografía ni realmente por estilo podríamos hablar de ellos como auténticos miembros de la "New Weird America" -todos sabemos que cuando se habla de América se habla de EE.UU.-, por su trascendencia deberíamos incluir a los canadienses The Arcade Fire que con su Funeral crearon un clásico de este siglo que acabamos de empezar.

The Mariner's Revenge
(The Decemberists)
(un vídeo hecho por unos 'freakies' pero que dista poco de los originales y es descacharrante)


Rebellion (Lies)
(The Arcade Fire)




Discos fundamentales de la "New Weird America":

  • Animal Collective, Sung Tongs (2004)


  • Antony And The Johnsons, I Am A Bird Now (2005)


  • Beirut, Gulag Orkestar (2006)


  • CocoRosie, Noah's Ark (2005)


  • Devendra Banhart, Cripple Crow (2005): atención al homenaje 'freaky' de la portada al Sergeant Pepper's de los Beatles



  • Devendra Banhart, Rejoicing In The Hands (2004)


  • DeVotchKa/Mychael Danna, Little Miss Sunshine (2006)


  • Iron & Wine, Our Endless Numbered Days (2004)


  • Joanna Newsom, Ys (2006)


  • Six Organs Of Admittance, School Of The Flower (2005)


  • Smog, A River Ain't Too Much to Love (2005)


  • Sufjan Stevens, Illinois (2003)


  • Sufjan Stevens, Michigan (2005)


  • The Arcade Fire, Funeral (2004)


  • The Decemberists, Picaresque (2005)


  • The Mountain Goats, The Sunset Tree (2005)