viernes, 8 de febrero de 2008

En cartelera: Juno



Después de un mes sin ir al cine y bastante más sin comentar ni una sola película decidí que era hora de volver a lo grande y qué mejor para eso que hacerlo con Juno. La lista era larga y los nombres buenos, pero esta fue la elegida. Más que digna heredera del espíritu de Little Miss Sunshine cuenta la historia de Juno, hija mayor de una familia desestructurada, que, tras quedarse embarazada, decide que la solución ideal es tener al niño y buscarle la familia perfecta en el intervalo para que no viva lo que ella ha vivido. Obviamente la cosa no es tan fácil y el mundo no parece tan preparado a asumir responsabilidades como la joven Juno.


El director de todo esto es Jason Reitman que debutara hace dos años con la genial Thank you for smoking. El que recuerde aquella ya se imaginará que esto no es un drama de adolescentes embarazadas que tienen que reconducir sus vidas, es la historia de una chica inquieta, deslenguada y tremendamente autoconsciente cuyo paso a la madurez se acelera algo más de la cuenta y que asume una decisión tan tremenda con la sencillez y el sarcasmo que afronta todo lo demás. Pero la película no se desliza por la pendiente reslabadiza del humor gamberro de Lío embarazoso y otras películas de la factoría Apatow. Por el contrario, entre tanta ironía apuesta por el retrato tierno de la búsqueda de un lugar en el mundo, del amor y, sobre todo, de la estabilidad vital. De hecho, al viejo estilo del 'indie' americano, el relato avanza con las estaciones del año, desde la crisis del otoño a las dudas del invierno, acabando con las resoluciones primaverales. Y todo esto lo hace apoyada en uno de los guiones más atrevidamente frescos, sinceros y sin complejos que se hayan escrito en los últimos tiempos. La debutante Diablo Cody, cuyo paso por la vida no se aleja demasiado del de la propia Juno, ha convertido una historia llena de 'gags' adolescentes (por favor, ese teléfono hamburguesa) en uno de los mayores fenómenos del año. Los diálogos resultan tan naturales que es imposible no reírse con la misma naturalidad.


Y pasamos al meollo de la cuestión, al motivo principal por el que un guión así puede dar el salto a la pantalla, a su protagonista, la enorme Ellen Page. Lo de la Page con apenas 20 años sólo se puede describir como monstruoso. Debutó con una de las grandes referencias del 'indie' canadiense, la serie Trailer park boys, y dejó a muchos boquiabiertos con su aparición en Wilby Wonderful, pero sin duda el gran salto de calidad lo dio con la increíblemente perversa Hard candy en la que daba vida a la Caperucita que se comía al lobo. En este caso, Ellen Page, con sus pecas, su mirada inquisitiva y su 'fast talking', es sin duda la perfecta Juno. Sólo con verla caminar con su gran barriga y su bandolera a cuestas ya se comprende que es una actriz diferente -por si declarar que sus modelos son Kate Winslet, Laura Linney y Sissi Spacek no fuera suficiente-. Si sigue ascendiendo así, de aquí a 5 años será incuestionablemente una de las mejores actrices del momento. Apártate Scarlett porque llega el relevo en su versión más precoz todavía.


Pero Ellen Page no está sola en esto. Junto a ella están el habitual tipo duro J.K. Simmons que interpreta a su abnegado padre, la ex-secretaria de prensa de El ala oeste Allison Janney, el ganador del Globo por Arrested development Patrick Bateman y Jennifer Garner. También de la cantera de Arrested development sale Michael Cera, que a sus 18 años se ha convertido en el espejo de una generación de nuevos 'geeks' gracias a su personaje en Superbad y al Paulie Bleeker de Juno, padre sin premeditación y con bastante poca alevosía de la criatura -no vamos a considerar violación que Ellen Page se te tire encima, pero se acercaría bastante-. Y casi tan protagonista como los actores es, cómo no, la música de la película. Cada transición va acompañada por el humor absurdo de las letras infantiles de Kimya Dawson a lo que hay que sumar la devoción por el 'punk' de Juno, fundamental en su relación con el personaje de Jason Bateman, músico frustrado, fan de Sonic Youth, dedicado a los 'jingles' publicitarios que precisamente se replantea su vida tras conocer a la joven embarazada. Si a esto le sumamos las apariciones de la Velvet Underground, Moldy Peaches, Cat Power o, claro está, ese mito 'indie' que son Belle & Sebastian, tenemos una banda sonora no original digna de compararse con aquella inmensa de Garden State.


Poco más que decir. Juno es sin ningún lugar a duda una de las películas más memorables de la temporada y como le pasó a Little Miss Sunshine, aunque sean otras las que se lleven los premios grandes, será esta pequeña película la que perdure en la memoria colectiva.